El paludismo (malaria) es por mucho la

enfermedad parásita tropical más importante

en el mundo y la enfermedad contagiosa

que más muertes causa a excepción

de la tuberculosis. El paludismo es causado

por un parásito del género Plasmodium.

Existen más de 150 especies de

Plasmodium que infectan diferentes vertebrados,

pero solamente cuatro ( P. falciparum,

P. vivax, P. ovale y P. malariae) infectan

al hombre. Las dos especies más

comunes son P. falciparumy P. vivax.

Los seres humanos son el único reservorio

importante del paludismo humano, salvo

en lo relativo a P. malariae, que es común

en las personas, los simios africanos y

quizá algunos monos de América del Sur.

Los primates no humanos pueden contraer

la infección natural por algunas especies

de parásitos del paludismo que pueden

infectar experimentalmente a los seres

humanos, pero la transmisión natural es

rara.

La forma más grave, el paludismo por P.

falciparum, suele presentar un cuadro clínico

muy diverso, con una o varias de las

siguientes manifestaciones: fiebre, escalofríos,

diaforesis, anorexia, náusea, lasitud,

cefalea, mialgias y artralgias, tos y diarrea.

Después de unos cuantos días, a menudo

aparecen anemia, esplenomegalia o

ambas. Si no se trata adecuadamente, la

enfermedad puede evolucionar hacia un

cuadro grave, cuyas manifestaciones más

importantes son: encefalopatía aguda

(paludismo cerebral), anemia grave, ictericia,

dificultad respiratoria, acidosis láctica

y, con menor frecuencia, alteraciones de la

coagulación y choque.

El paludismo grave es una posible causa

de coma y otros síntomas del sistema nervioso

central en cualquier persona no

inmune que haya regresado en fecha

reciente de una zona tropical. Es indispensable

un tratamiento inmediato del paludismo

por P. falciparum, aun en los casos

leves, porque pueden aparecer rápidamente

complicaciones irreversibles; la

tasa de letalidad en los niños no tratados y

en los adultos no inmunes puede ser de

10% a 40% o mayor. Todos los signos y síntomas

varían en función de la especie de

Plasmodium, la carga parasitaria y el estado

inmune del paciente. Las otras formas

de paludismo humano, causadas por P.

vivax, P. malariaey P. ovale, por lo regular

no causan la muerte.

MODO DE TRANSMISIÓN

El paludismo se transmite por la picadura de

un mosquito hembra infectante del género

Anopheles. El lapso entre la picadura del

mosquito infectante y la aparición de síntomas

clínicos varía. Cuando la infección se

debe a una transfusión de sangre, los periodos

de incubación dependen del número de

parásitos inoculados y suelen ser breves,

pero pueden llegar hasta dos meses.

Las características de transmisión y enfermedad

por paludismo son muy variables

entre regiones e incluso en un mismo país.

El paludismo es el resultado de las variaciones

entre los parásitos del paludismo y los

mosquitos vectores, las condiciones ecológicas

que afectan la transmisión de la

enfermedad y los factores socioeconómicos

como la pobreza y el acceso a servicios

eficaces de atención de salud y prevención.

En lugares donde hay desintegración de

servicios de salud, conflictos armados y

movimientos masivos de refugiados, se

empeora la situación de la enfermedad.

La inyección o transfusión de sangre infectada

y el empleo de agujas y jeringas contaminadas

(por ej., en los usuarios de drogas

inyectables) también pueden transmitir el

paludismo. La transmisión por transfusión

puede producirse mientras circulen formas

asexuales en la sangre (en el caso de P.

malariae, hasta 40 años o más). La sangre

almacenada puede ser infectante durante

un mes, como mínimo.

Rara vez hay transmisión congénita; sin

embargo, las embarazadas son más vulnerables

que otras personas al paludismo por

P. falciparumy quizá por otros plasmodios.

En las zonas de transmisión intensa, P. falciparumpuede

infectar la placenta y ocasionar

bajo peso al nacer, así como anemia en

la mujer gestante, a veces grave. En las

zonas de baja transmisión, las embarazadas

se enfrentan con un alto riesgo de paludismo

grave, aborto espontáneo o parto prematuro.

Los pacientes no tratados o insuficientemente

tratados pueden ser fuente de infección

para los mosquitos durante varios años

en el caso de paludismo por P. malariae,

hasta cinco años en el caso de P. vivaxy por

lo regular no más de un año en el caso de P.

falciparum; el mosquito se mantiene infectante

durante toda su vida.

SITUACIÓN EN EL MUNDO

El paludismo endémico ya no se presenta

en la mayoría de los países de zonas templadas

ni en muchas zonas de los países

subtropicales, pero aún constituye un problema

importante de salud en muchos de

estos lugares.

Las zonas de alta transmisibilidad se identifican

en África tropical, en la región sudoccidental

del Pacífico, en las zonas selváticas

de América del Sur (por ej., Brasil, en

Asia sudoriental y en algunas partes del

subcontinente indio. El paludismo por P.

ovaleaparece principalmente en África al

sur del Sahara, donde la forma por P. vivax

es mucho menos frecuente.

La cloroquina sigue siendo eficaz para el

tratamiento y la profilaxis contra el paludismo

falciparumen Centroamérica y el norte

del canal de Panamá, la República

Dominicana y Haití, y para el tratamiento

del paludismo vivax en la mayor parte de la

Región. En la mayor parte de México, un

programa de “tratamiento focalizado”, que

¿QUÉ ES EL PALUDISMO?

consiste en un tratamiento más eficaz y el

rociamiento de acción residual en determinadas

zonas, ha logrado interrumpir la

transmisión del paludismo, y los costos se

han controlado utilizando racionalmente

los insecticidas.

En África, la resistencia a los antipalúdicos

empleados habitualmente aumentó la

carga de paludismo durante los años

ochenta y noventa. La degradación de los

servicios de atención primaria de salud en

muchas regiones y el desarrollo de la resistencia

de los mosquitos a los insecticidas

de control antivectorial contribuyeron también

al aumento de la carga de la enfermedad.

En África al sur del Sahara se registran

un 60% de todos los casos de paludismo del

mundo.

A finales de 2004, 107 países y territorios

tenían zonas de riesgo de transmisión del

paludismo, y unos 3.200 millones de personas

vivían en este tipo de zonas. Se estima

que cada año hay entre 350 y 500 millones

de casos de paludismo y más de un millón

de muertes.

¿QUÉ HAY QUE HACER?

A continuación se presentan algunas recomendaciones

dirigidas a los gobiernos,

ministerios de salud, personal de salud y

todos aquellos que de una manera u otra

tienen la responsabilidad de establecer

medidas para prevenir y controlar el paludismo:

• La evaluación de las epidemias de paludismo

debe hacerse según su naturaleza

y extensión, y controlarlas mediante

medidas rápidas y enérgicas. En el caso

de epidemias avanzadas, cuando una

gran parte de la población está infectada,

se debe considerar el tratamiento masivo.

Los fármacos que se administren

deben tener eficacia local. Las recomendaciones,

productos y políticas de la

OMS sobre medicamentos pueden consultarse

en http://www.rbm.who.int.

• Los niños que residan en zonas de transmisión

intensa y donde los servicios de

salud formales no sean suficientes,

deben recibir tratamiento en el hogar o

cerca de él, cuando ellos sean el principal

grupo de riesgo.

• En las zonas propensas a las epidemias,

la vigilancia debe basarse en la notificación

semanal y la observación de los factores

locales importantes en el surgimiento

de epidemias; se debe utilizar la

definición de caso para la vigilancia recomendada

por el programa nacional de

control del paludismo respectivo; como

mínimo, los casos confirmados deben

distinguirse de los no confirmados (casos

probables).

• Los adultos infectados por el VIH, los

niños menores de 5 años y las mujeres

embarazadas deben estar incluidos en

los planes de prevención del paludismo.

• En las zonas no endémicas, los donantes

de sangre deben ser interrogados para

conocer los antecedentes de paludismo y

si han viajado o residido en una zona

palúdica.

• Es muy importante la colocación de

mosquiteros tratados con insecticidas

sobre las camas y rociar el interior de

las viviendas con insecticidas de acción

residual, para prevenir las picaduras de

mosquitos.

• Las personas que viajan a zonas palúdicas

deben estar documentadas en

aspectos relacionados con la protección

personal, incluidas las medidas para

reducir el riesgo de las picaduras.

• Como medida internacional muy importante,

se recomienda desinsectar los

aviones antes de que aborden los pasajeros,

y los aviones, barcos y otros vehículos

al llegar a su destino, si la autoridad de

salud del lugar de llegada tiene motivos

para sospechar la importación de los

vectores del paludismo.

A pesar de que algunos países han avanzado

en la lucha contra el paludismo y lo han

demostrado, la enfermedad es aún uno de

los principales problemas mundiales de

salud pública. El paludismo es una enfermedad

objeto de vigilancia por la OMS y

también se cuenta entre los Objetivos de

Desarrollo del Milenio de las Naciones

Unidas.

(Para obtener más información sobre el

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