La Tierra se está moviendo y va a continuar haciéndolo mientras prosigue con su “trabajo de parto”. Circunstancias como la que recientemente asolaron a Japón se repetirán en la medida en que como humanidad no logremos un cambio de actitud. Tenemos que cambiar el modo en que estamos viviendo, un modo que no nos hace bien ni a nosotros ni al Planeta. Y la Tierra nos lo demuestra cada vez con más fuerza. Su fuerza es cruenta y voraz ante la nuestra. Ante el poder de la naturaleza podemos sentirnos insignificantes, impotentes y pequeños. Pero no lo somos.

Cada uno de nuestros pensamientos la influencia. Cada una de nuestras emociones y actos envían un mensaje acerca de cómo nos sentimos con esta existencia. Y si no estamos felices, radiantes, plenamente satisfechos, no vibramos en sintonía con el latido de nuestra amorosa Madre Tierra.

Y si no estamos en sintonía, entonces, molestamos.

Porque el planeta necesita elevar su vibración para entrar en una Nueva Edad, un nuevo ciclo evolutivo, en el que las sandeces inventadas por el hombre deben terminar. De no hacerlo, terminará el hombre.

Por lo tanto, frente a las sacudidas de limpieza planetaria, el espíritu necesario no es el de luto, el de caos o de tragedia. Ustedes se preguntarán qué otro sentimiento podríamos albergar entonces. Les diré:

Sentirnos mal quizás sea nuestro primer impulso. Sufrir por aquellos que están sufriendo es nuestro modo acostumbrado de demostrar empatía. Pero con cada persona que se siente mal, acrecentamos el dolor en el mundo y causamos más y más desarmonía. Es crucial que comprendamos que de ese modo NO AYUDAMOS.

En cambio, si enviamos nuestro Amor a las personas y al planeta, ESTAREMOS AYUDANDO. ESTAREMOS MARCANDO UNA DIFERENCIA. ESTAREMOS EQUILIBRANDO LA VIBRACIÓN Y GENERANDO ARMONÍA.

Este gran descubrimiento se lo debemos a un acontecimiento nada agradable. El 11 de septiembre de 2001, dos satélites climáticos espaciales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica que estaban monitoreando el campo geomagnético de la Tierra, mostraron un significativo pico al momento del ataque al World Trade Center. Dicho pico se continuó por varios días luego del incidente, indicando que la onda de estrés ocasionada por la emoción humana masiva creó una notoria alteración del campo geomagnético. Así, como todo tiene su equilibrio en el Universo, aquel horrible día sirvió para algo: sirvió para despertar un cambio de consciencia al permitir que se comprobara de forma científica el modo en que el pensamiento aunado de la humanidad interfiere positiva o negativamente en el campo magnético planetario.

El Planeta desea sanarse y nosotros no sólo podemos, sino que DEBEMOS AYUDAR. Así como nosotros somos los principales causantes de la desarmonía en su campo energético, también tenemos el Poder de devolverle la Armonía.

No importa cuáles sean nuestras creencias o qué método utilicemos, lo importante es DEJAR DE ENFOCARNOS EN EL DOLOR Y CONCENTRARNOS EN EMITIR ALGO BUENO.

Podemos recurrir a un mantra, una frase, una plegaria o invocación que nos haga entrar en un estado de Fe, de Confianza en un Orden Superior. Podemos rezar, meditar, enviar Amor y Luz del modo que conozcamos. Esto es algo que todos podemos hacer casi sin esfuerzo… y créanme si les digo, que nuestra intención aunada OBRA MILAGROS!!!

© 2011 Luciana Cámpora

Libros y Escritos para el Desarrollo Personal y  Espiritual

www.lucianacampora.com

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