LA ETERNA CULPA DE DEJAR AL BEBÉ CON UN CANGURO O FAMILIAR ES CONTRAPRODUCENTE.

Hace nueve meses que soy madre y en este tiempo voy, como todos, aprendiendo día a día y sin manual de instrucciones. Soy una mujer amante de la cultura, del vino, de salir con mis amigos,... de los restaurantes, los bares y los bailes también. Ahora tengo otra prioridad con las que disfruto mucho  más, mi hijo. El tiempo que paso con él es el mejor, sin duda, y le doy todo el amor y las risas que puedo. Sin límite y sin censura. Pero es evidente que la relación de pareja se ve afectada por este nuevo miembro de la familia y que es super necesario encontrar ratitos para disfrutar juntos, con el bebé y también sin él, y hablar de otras cosas distintas a biberones, pañales y papillas o cunas de viaje. 

Que la pareja esté feliz implicará que el bebé lo estará también. Si no salimos nunca y pasamos montones de horas con él pero estamos agobiados, no le hacemos ningún bien, ni al niño ni a nuestro cónyuge. Dejar al bebé con alguien de la familia, de total confianza, a quien él ya conozca, no es ningún pecado y, en mi opinión, deberíamos casi autoimponérnoslo como una rutina cada 15 días o una vez al mes.... eso ya depende de cada cual. 

Yo ayer salí con mi marido a tomarme unas cañitas y a picar algo, no volvimos demasiado tarde y nuestro hijo se quedó con su tía. Feliz y risueño. Y nosotros volvimos también risueños... y un poquito más unidos que cuando salimos de casa.

El amor no se va pero a veces se olvida y hay que recordarlo.

 

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