“¿Escuchaba música pop porque estaba deprimido o estaba deprimido por escuchar música pop?”

Al inicio de “High Fidelity”, John Cusack interpretando a Rob Gordon, personaje de la película (basada en el no menos maravilloso libro homónimo de Nick Hornby), mira a cámara y nos plantea la duda.

¿Qué fue antes: La tristeza o la música triste?

“¿Escuchaba música pop porque estaba deprimido o estaba deprimido por escuchar música pop?”

En 2004, la BBC Radio realizó una encuesta en busca de la música más triste jamás compuesta. Como era de esperar, coparon los primeros puestos composiciones de música clásica.

1. El Adagio para Cuerdas de Barber, que se utiliza como tema recurrente para ambientar cualquier obra de teatro o escena de cine trágica y triste.

2. El Lamento de Dido, también conocido como el aria "When I am laid in earth" (Cuando yazca en la tierra) de Henry Purcell.

3. El Adagietto de la Sinfonía nº5 de Mahler. ¿Recuerdan "Muerte en Venecia" de Visconti? ¿Sería lo mismo sin esta música?.

4. “Gloomy Sunday” de Billie Holiday, originalmente escrita por el pianista Rezso Seress. La canción del suicidio (Aunque esto da para un próximo goo).

5. "Metamorphosen" de Richard Strauss o lo que viene a ser todo un Réquiem por la humanidad y las catástrofes del siglo XX.

Barber

Pero vamos a música más popular. Más masiva y conocida. Aquella que cuando estamos tristes nos ponemos para que acabe de rematarnos. ¿O quizás era al revés? Esas canciones que duelen, que hacen llorar. Y no por malas, sino porque nos transmiten cosas y no podemos reprimir el llanto.

Un tal David King, productor teatral para más señas, se tomó la molestia de hacer un estudio que determinara cuáles eran las 10 canciones más tristes. Para ello se embarcó en una investigación que le dio como resultado esta lista. 7 de cada 10 hombres y 9 de cada 10 mujeres, admiten haber llorado alguna vez al escuchar alguna de las canciones de la misma. La deprimente lista es:

1. “Everybody Hurts”, de REM.

2.  “Candle In The Wind”, de Elton John.

3. “The Living Years”, de Mike and The Mechanics.

4. “I Will Always Love You”, de Whitney Houston.

5. “Nothing Compares 2 You”, de Sinead O'Connor.

6. “Hallelujah”, de Leonard Cohen.

7. “My Heart Will Go On”, de Celine Dion.

8. “Fix You”, de Coldplay.

9. “Seasons In The Sun”, de Terry Jacks.

10. “Without You”, de Harry Nilson.

Leonard Cohen

David King trató con ello de poner en relevancia la importancia de la música en nuestras vidas. Cómo todos relacionamos alguna canción a ese momento especial, cómo nos puede condicionar que cuando algo nos pasa suene tal o cual tema, cómo nos trasportan, cómo podemos entender la música como una herramienta emocional.

Así nos acercamos un poco más a poder responder a Rob Gordon. Estamos de acuerdo en que las canciones nos pueden entristecer. Pero, ¿Nos acercamos a algunas de ellas por tristeza?.

Ese momento, hecho un ovillo en la cama, a oscuras, sin ganas de nada, en el que creemos que el mundo se acaba y no podemos más y... Le damos al play. A esa canción. A ese disco. Y seguimos en nuestra posición fetal, agarrándonos las piernas y acercando las rodillas a la boca, llorando como si fuera lo único que nos apetece hacer y sin poder remediarlo. Y nos dejamos llevar por la música, o la llevamos a nuestra tristeza. Aquello de “todas las canciones hablan de mí” que se vive cuando estamos muy felices o cuando todo está oscuro y no vemos luz al final del túnel.

El prestigioso magazine neoyorquino Village Voice hizo la lista de los 10 discos más tristes que debemos escuchar antes de morir. Al estilo de las 1001 películas o los 100 sitios que ver o a los que ir antes de morir que lo único que hace es poner presión en nuestra vida, por si no fuera bastante ya la que tenemos de serie, por hacer cosas para las que nunca tendremos tiempo. Afortunadamente, la lista de Village Voice sólo tiene 10 discos y nos podemos permitir el lujo de ponernos a escucharlos un buen fin de semana de otoño, preferiblemente después del manido desengaño amoroso que nunca más nos dejará levantar cabeza.

For Enma, forever ago

1. Bon Iver: “For Emma, Forever Ago”(2007).

2. Drake: “Take Care” (2011).

3. Billie Holiday: “Billie Holiday Sings”(1952).

4. Elliott Smith: “Either/Or” (1997).

5. Portishead: “Dummy” (1994).

6. Hank Williams Sr.: “20 of Hank Williams’s Greatest Hits”(1990).

7. Cat Power: “What Would the Community Think” (1996).

8. Counting Crows: “August & Everything After” (1993).

9. Joy Division: “Unknown Pleasures” (1979).

10. Sun Kil Moon: “Benji” (2014).

Pero, ¿Escuchar música triste cuando se está triste no es un poco estúpido? ¿No sería mejor compensar y en lugar del “Everybody Hurts”, escuchar el “Shiny Happy People” si lo que queremos es escuchar a REM?

Quizás sea todo una cuestión de empatía. Necesitamos pensar que estamos igual de mal que otros. La música nos da respuestas aunque no le hagamos preguntas. Seguramente, un genio como Gustavo Cerati, nos dio una clave en su canción “Adiós”: “Ponés canciones tristes para sentirte mejor”.

No salen en las listas de este artículo, pero el “Hurt” de Johnny Cash, “I Know It's Over” de The Smiths o “Philadelphia” de Neil Young, por si acaso, me las guardaré para días alegres.

“¿Escuchaba música pop porque estaba deprimido o estaba deprimido por escuchar música pop?”

Pues no sabemos. Pero lo que está claro es que, con todos mis respetos, estar triste y tener cerca a Eric Clapton, no debe ser una buena idea...

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