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El instinto depredador de los gatos no ha cambiado pese a los muchos años que llevan domesticados y les hace perseguir y matar aves pequeñas aunque se encuentren bien alimentados. Por este motivo un pueblo de Nueva Zelanda , Omaui, se ha decidido a prohibir tener como mascotas a estos pequeños felinos con el fin de proteger su fauna voladora. La agencia ambiental del Gobierno propone que todos los propietarios de gatos deben castrarlos, poner microchip y registrar las mascotas de gato ante la autoridad competente para que el animal se encuentre localizable hasta que muera de viejo y las personas que quiera adquirir un nuevo gato ya no podrán hacerlo.   

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Los gatos que ya existen en esta localidad no van a ser sacrificados y pueden tener una buena vida hasta que mueran y una vez esta se produzca las familias ya no podrán adquirir un gato nuevo y optar por otro tipo de mascota especialmente perros. Los que no quieran acatar estas normas las autoridades como último recurso les retirará la mascota felina. Por otra parte, los gatos que existen libres y asilvestrados y que son los que más pájaros cazán serán retirados y llevados a otros lugares.

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Se calcula que fueron los europeos con su colonización los que llevaron los felinos a estas latitudes y desde entonces más de 30 especies autóctonas han desaparecido. Esta nueva normativa que ya se encuentra en vigor en Omaui no es del agrado de todos los vecinos y los amantes de los gatos han protestado de forma airada el Facebook. Mantienen que otras actividades también dañan las especies nativas, como son los venenos en los campos, los gases de los automóviles y hasta los mismos humanos muy poco respetuosos con la biodiversidad. Sea como sea, dentro de unos años los gatos solo se verán en esta localidad por televisión o en los libros pero los afortunados pájaros podrán volar tranquilos.   

 

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