Psicología: ¡6 emociones básicas, 27 categorías!

Según la psicología, los humanos sentimos seis emociones básicas: sorpresa, asco, miedo, alegría, tristeza e ira. Pero un reciente estudio eleva a 27 las categorías emocionales.

“–¿La lluvia? A mí también me encanta la lluvia. Cuando llueve podemos chapotear en los charcos. Se ven paraguas bonitos y tormentas eléctricas. –A mí me gusta cuando la lluvia te moja la espalda y los zapatos. Y tenemos frío, temblamos de frío y todo empieza a parecer más triste”. Así intercambian impresiones la Alegría y la Tristeza dentro del cerebro, según se ve en la película de animación Del revés (2015), la más emotiva de los estudios cinematográficos Pixar.

Sus diálogos están salpicados de intervenciones airosas y a veces crispantes de la Ira, el Asco y el Miedo, las otras estrellas de esta historia. Pero el protagonismo en Del revés habría estado más repartido si el guion se hubiese escrito en 2018. Porque en lugar de las emociones básicas clásicas estipuladas por la psicología –seis, ocho o unas pocas más, según las diferentes escuelas–, los creadores del argumento habrían tenido que incluir ¡veintisiete! Las que un estudio liderado por el neurocientífico Alan Cowen, de la Universidad de California en Berkeley (EE. UU.), asegura que se necesitan para abarcar toda la riqueza emocional humana.

“La forma en que organizamos y etiquetamos los estados emocionales es producto del lenguaje y la socialización. Estas veintisiete emociones proceden de un estudio con 853 angloparlantes, pero si hubieran hecho la investigación en otra cultura y otro momento histórico, la clasificación habría sido distinta”, explica a MUY INTERESANTE Margee Kerr, socióloga y antropóloga de la Ursinus College de Pensilvania (EE. UU.).

emociones

Pone como ejemplo la voz gigil, del tagalo, la lengua de Filipinas con más hablantes, que describe ese deseo irrefrenable de estrujar y pellizcar algo que nos despierta ternura, como un cachorro o los mofletes de un bebé. Esta es una sensación que casi todos hemos experimentado, pero para la que no existe una palabra específica en muchos idiomas.

En todo caso, el tamaño importa. Según Kerr, la clave nos la da la granularidad, que es la habilidad para identificar y etiquetar las propias emociones. “Alguien con baja granularidad solo distinguirá entre sentirse bien o mal, agitado o cansado, es decir, afectos muy básicos”, aclara. Sin embargo, para un individuo con alta granularidad no es lo mismo sentirte fastidiado que enfadado, indignado o ansioso.

Distingue matices. Y eso es positivo, “porque cuanto más rico es el léxico que usamos para etiquetar una experiencia, mejor se nos da procesar las propias emociones”, subraya Kerr. En otras palabras, veintisiete es mejor que seis, sin perder de vista que no funcionan como islas incomunicadas. Los estados de ánimo son promiscuos y se alejan o acercan entre sí, se mezclan unos con otros. En las páginas siguientes, desglosamos las veintisiete emociones que rigen nuestra vida.

Fuente Historia/Elena Sanz/muyinteresante.es

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