El proyecto más grande a emprender en la vida, es fijar las políticas económicas para un país con toda la seriedad del caso, donde lo estructural sea lo fundamental, sobre el principio universal de equidad.

Es cosa de todos los días quejarnos de las políticas económicas implementadas en nuestro país Colombia, por que favorecen a la minoría y perjudican a la mayoría.

Las políticas económicas no son el fruto de un estudio juicioso de años, de candidatos y partidos con aspiraciones presidenciales.

Las políticas económicas son generalmente fruto del fragor electoral en conquista del favor de los ciudadanos, valiéndose de aspectos coyunturales como el desempleo por ejemplo.

Las políticas económicas según la academia universitaria deben responder a dos sencillas preguntas: que hacer y con que contamos para formular el proyecto.

En la formulación de proyectos económicos partiendo del que hacer y con que contamos para hacer, complementamos con ayuda de las herramientas de la investigación con el para que hacer.

El con que contamos es fundamental para saber los recursos que apalancaran nuestro proyecto y las necesidades de complemento de financiación.

Con el con que contamos, podemos de una manera realista plantear políticas económicas estructurales, para el corto, mediano y largo plazo.

Una prueba fehaciente de la importancia del con que contamos, es la expedición botánica dirigida por José Celestino mutis en la nueva granada.

La expedición botánica fue el primer indicio de contar con una base real de nuestras riquezas naturales.

La expedición botánica fue la primera experiencia en mi humilde concepto de formulación de políticas económicas, seguramente para el cobro de impuestos y la fundamentación de la prosperidad de la potencia dominante.

Hoy en día en nuestro país Colombia, es de suma urgencia realizar una segunda expedición botánica, que responda a la realidad con que contamos, para fijar políticas económicas estructurales.

La triste realidad es que no conocemos realmente el potencial de nuestras riquezas, prueba de ello es que los pocos programas investigativos de la televisión, dan cuenta de recursos que desconocíamos su existencia.

Uno de ellos es el coltan, de un inmenso valor en la industria de los celulares, que al parecer no tiene control en su explotación por parte de las autoridades mineras, al parecer desconocían su existencia.

Uno de los primeros cronistas de nuestra situación de indiferencia de saber nuestra riqueza, fue Rafael Pombo, grande poeta del siglo XIX, con su obra la pobre viejecita.

Narra la pobre viejecita: “que erase una pobre viejecita sin nadita que comer, si no pan, queso, carne, pescado y otros ricos manjares”, resaltando el desgreño de la pobre viejecita Colombia muriéndose de hambre en medio de la riqueza.

Damos cuenta entonces que históricamente nuestro país ha sido cada cuatro años, y cada vez que un nuevo personaje asume las riendas, de políticas económicas coyunturales ajenas a la realidad de que riqueza nos respalda.

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