A decir de Sinay"No importa cuanto dure, una vida con sentido es siempre importante y cada uno de sus instantes será eterno"

Y está dicho, una vida sin proyecto, sin metas u horizontes deja de ser vida.

Se cae entonces en un "vacío existencial" que es acompañado por angustia, ansiedad y desazòn.

Al perder la esperanza, capacidad de asombro y sueños de lo que vendrá se siente el presente como agobiante y quizás el pasado como demasiado relevante.

Sería como anclarse en un tiempo de rutina o en escenas vividas.

Tener un proyecto de vida, una dirección apuesta a generar el monto de energía diario, motor de nuestro despertar.

¿Cuanta depresión se evitaría en la sociedad si alimentáramos un objetivo, una esperanza?

Un tema para reflexionar, lo seguiremos tratando

 

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