Sobre los productos fitosanitarios

Un producto fitosanitario es un compuesto químico con un grado elevado de toxicidad, normalmente destinado a combatir las plagas que afectan a los cultivos. El hecho de que sea un producto para eliminar organismos vivos conlleva un serio peligro para las personas y un riesgo para la salud. En los comercios se pueden encontrar en estado gaseoso para la aplicación en forma de niebla; en estado líquido, para pulverizar la tierra o las plantas; en polvo, para esparcir sobre los cultivos o en estado sólido en forma de grano o piedras.

La forma de contaminarse con estos productos es estando en contacto con plantas tratadas o con agua de riego, en lugares donde se manipulan cotidianamente, en los vehículos donde se transportan y en espacios o invernaderos donde se han realizado tratamientos. Los productos, como los gases o el polvo, entran en el cuerpo por vía respiratoria. Penetran en los pulmones pasando al torrente sanguíneo. Los líquidos, el vapor o el polvo también pueden ser absorbidos por vía dérmica a través de los poros de la piel. Por vía digestiva los tóxicos entran por la boca al estar mezclados con alimentos o por el contacto con las manos ya contaminadas.

Las consecuencias de la exposición son las enfermedades en el hígado, riñones, daños en el sistema nervioso, alteraciones genéticas y problemas respiratorios y dérmicos. Las intoxicaciones pueden ser agudas – cuando se da una exposición en dosis elevadas-, y crónicas –cuando existe una exposición a dosis no muy elevadas durante un espacio de tiempo prolongado-.

Como medidas de prevención frente a la utilización de estos productos está indicado el uso, siempre que sea posible, de los productos de más baja toxicidad, no comprar nunca ningún compuesto fitosanitario que no esté envasado debidamente procurando adquirirlos en establecimientos autorizados. Cuando se estén utilizando es recomendable leer las instrucciones de uso, no tocarlos con las manos y usar guantes y gafas de protección. La apertura de los envases de ha de llevar a cabo en un lugar muy ventilado o al aire libre.

En lo que respecta a la seguridad es preferible efectuar los tratamientos durante las primeras horas de la mañana y al atardecer, para evitar el calor excesivo. El tratamiento se realizará de espaldas al viento, quedando prohibido comer y/o fumar.

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