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Existen muchos mitos sobre las vacunas. Aunque para la mayoría de familias es lo más normal del mundo vacunarse siempre que es necesario, existe una parte de la población que no lo hace por miedo al contenido de la inyección o a las posibles reacciones que puedan tener.

Es cierto que a lo largo de la historia se han descubierto casos de experimentación biológica con seres humanos que pensaban que estaban siendo vacunados por motivos de salud. Hoy en día, sigue siendo una realidad, pero no deja de ser cierto que vacunarse es el método de prevención por excelencia en cuanto al contagio de enfermedades. Por otra parte, como la sabiduría popular nos dicta: más vale prevenir que curar.

El caso es que ya sea impulsados por un viejo dicho, motivados por mejorar la calidad de vida de las personas o movidos por intereses personales, los gobiernos de muchos países están realizando campañas de vacunación para toda la población (gratuitas para algunos colectivos dependiendo del tipo de vacuna y el país en cuestión).

Una de las campañas de vacunación más populares hoy en día en España es la de la vacuna contra la gripe; empiezan en cuanto llega el frío (especialmente dirigidas a gente mayor). Sin embargo, el virus de la gripe tiene características que dificultan a nuestro sistema inmunológico detectarlo y combatirlo.

El sistema inmunológico, reconoce los cuerpos extraños que penetran en nuestro organismo y busca el modo de eliminarlos. Después de haber luchado contra ellos recuerda como defenderse y si vuelven a entrar en el organismo los elimina más fácilmente. Por este motivo hay enfermedades que sólo pasamos una vez en la vida.

Las vacunas consisten en inyectar al paciente una pequeña cantidad del virus o la bacteria que genera la enfermedad de la cual nos vacunamos para que nuestro sistema inmunológico aprenda a reconocerlo y eliminarlo. De este modo, cuando somos contagiados de verdad, la probabilidad de contraer la enfermedad es menor.

En el caso de la gripe, no obstante, el material genético del virus cambia constantemente. En el genoma vírico se encuentra la información para sintetizar las proteínas de la cubierta del virus, de modo que éstas también cambian cada cierto tiempo. Esta es la causa de que cada año tengamos que volvernos a vacunar de la gripe: nuestro sistema inmunológico detecta el tipo de gripe del año pasado pero no el de este año, por lo que a pesar de que nos vacunásemos hace un año, ya no estamos inmunizados. Es por esto que se elabora a partir de la selección de los genotipos que se esperan del virus cada año. En cierto modo es una vacuna múltiple contra distintos tipos de virus.

En cualquier caso, existen virus que mutan mucho más rápidamente que el virus de la gripe y los científicos que se dedican a este tipo de investigación no pierden la esperanza de encontrar una vacuna eficaz contra ellos así que no debemos perder la esperanza. Recordad cuánto ha avanzado la medicina en los útlimos años.

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