prisión

LA PRISIÓN Y SUS DIFERENTES CARAS

LA PRISIÓN es un término normalmente relacionado con la cárcel, la institución física o edificio donde se encierran las personas. No obstante, hay al menos dos caras distintas de la prisión:

a) La física (cárcel)

b) La mental (invisible)

 

¿Cuál es la diferencia entre ambas?

La prisión física es la exterior. Todos sabemos cómo entrar en ella, mediante decisión judicial tras cometer un acto contra las normas sociales como el robo, la violencia, matar a alguien o simplemente por infringir alguna ley. Al entrar en esta prisión, en la cárcel, siempre sabemos cuándo saldremos de ella y, además, podemos situarla en una localización geográfica concreta. Es visible, palpable, una prisión consciente.

No es así con la prisión mental. Cuando nos hallamos encarcelados en una prisión mental, a menudo no estamos conscientes de ser prisioneros de nuestra ideología, un concepto o un sentimiento concreto. Es, más bien, una prisión inconsciente, autoimpuesta e invisible, así como indeterminada en el tiempo. No sabemos cómo ni cuándo salir de ella. A menudo no vemos la puerta de salida para hallar la libertad. Ocasionalmente, conseguimos reconocer dicha prisión gracias a un amigo o algún hecho en la vida que nos ayuda a entender nuestro propio encarcelamiento y conseguimos salir de ella gracias a la ayuda de un profesional. Pero, ¿cuál es esa cárcel? Esa prisión se llama MIEDO. Miedo a vivir, sentir o experimentar. Miedo a realizar un viaje o a emprender un proyecto. Miedo a luchar por nuestros sueños o realizar un proyecto personal. Las razones del miedo pueden ser varias. Existen personas que viven en un constante “¿Qué dirán?” o, que es lo mismo, de la opinión de los demás.

 

“¿Cómo vas a casarte con…?”

“¿Por qué vas a cambiar de trabajo si ya tienes uno? Podrá irte mal, no sabes que te espera, ya estás adaptado al tuyo….”

“¿Cómo vas a montar tu propia empresa? Tendrás que pagar muchos impuestos….”

“¿Qué vas a emigrar? ¿Pero adónde vas a ir?”


LA PRISIÓN Y LAS DIFERENTES CARAS

Hay personas quienes, bien por envidia, bien por una mentalidad negativa, o bien por inseguridad, siempre intentarán desviarte de tu meta para que no realices tus sueños o proyectos. Intentarán transmitirte sus miedos para retractarte. Pero, no hay nada peor que, al llegar al fin de nuestra vida, darnos cuenta que no hemos hecho lo que quisimos. Dejamos de vivir por estar más pendiente de los demás en vez de preocuparnos por nosotros mismos.

Otro factor son nuestros propios sentimientos. ¿Has pensado alguna vez en emigrar para buscar una mejor calidad de vida, pero no te has ido porque no quisiste abandonar a tus padres o a otra persona especial en tu vida? O, ¿has dejado atrás tu sueño de volver a estudiar, porque alguien te convenció de que ya eres demasiado mayor para volver a la universidad? ¿Cuántas cosas no has dejado de hacer en tu vida por miedo a qué pensarán si lo haces? ¿O porque alguien ha tratado de convencerte de que no lo hicieras? ¿Eres de las personas que se deja llevar por los demás o por la opinión pública? Entonces deberías analizar hasta qué grado no te hayas preso de tus sentimientos y tus miedos.

Nuestro miedo es la verdadera prisión que nos roba nuestra libertad a vivir nuestra vida según nuestra propia ideología y es, por tanto, la prisión más peligrosa a la cual debemos temer. Porque nos roba nuestra vida

prisión

prisión

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: