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DE LAS PRISAS SOLO QUEDA EL CANSANCIO

PRISAS - TIEMPO - CALIDAD

El TIEMPO es limitado y parece cronometrado. La lista de los quehaceres se hace cada vez más largas. Vivimos sumergidos en un mundo donde las obligaciones no tienen límites. En ocasiones, no es fácil cumplir con todo lo que se espera de nosotros. Nos damos prisa, corremos, nos hundimos en el estrés.

La META: hay que cumplir, con la familia, con los amigos, con los estudios o el trabajo. Aceptamos una larga lista de compromisos y favores. En un mundo lleno de exigencias, consumismo y estándar, no es fácil mantener el estatus. El deseo de cumplir con todo y con todos, la presión social, nos hace correr cada vez más en un mundo lleno de actividades. Nos damos prisa por miedo de no cumplir. Nos ponemos unas metas demasiado altas sometiéndonos voluntariamente al estrés. Aceptamos más de lo que podemos abordar para quedar bien. Pero, ¿realmente cumplimos mejor si corremos más?

CANTIDAD NO SIGNIFICA CALIDAD

Correr continuamente bajo la presión de las prisas LAS PRISAS conlleva una serie de riesgos:

  • Cometemos errores.
  • Nos olvidamos de algunas tareas.
  • No abarcamos más por correr más rápido.
  • No somos más eficaces por trabajar más deprisa.
  • Descuidamos cosas importantes en la vida. 

La presión del tiempo, el ESTRÉS, conlleva a enfermedades cardíacas, mentales y digestivas. No nos alimentamos bien, no descansamos lo suficiente, comenzamos a notar taquicardia. Cometemos errores y empezamos a sentir taquicardias, aumenta la tensión arterial, depresión, angustia. Las migrañas, las diarreas, el insomnio son tan solo algunos de los resultados de las prisas. Estas, además, nos aportan ciertos riesgos. Nos veremos obligados a acudir al médico, a medicarnos, perdemos tiempo yendo al consultorio y acudiendo a la farmacia. Aumentan nuestros gastos y queremos recuperarlos trabajando más. Entramos en un círculo vicioso del cual es muy difícil volver a salir.

Corremos, cometemos errores al no tomarnos el tiempo de pensar bien cómo realizarlo, no revisamos y tendremos que volverlo a hacer. Finalmente, en lugar de ahorrar tiempo, las prisas nos harán perderlo.

En realidad, aunque parezca una paradoja, ahorramos tiempo y ganamos en calidad si nos tomamos tiempo en cumplir con nuestras tareas. Sentar la cabeza, pensar en qué tenemos que hacer y cómo debemos hacerlo, trazar un plan y organizarnos bien nos ayuda a realizar el trabajo de forma eficaz. Además, es bueno tomarse el tiempo de revisar todo aquello que hacemos antes de entregarlo. Así, evitaremos entregar un trabajo mal hecho y tener que volverlo a hacer más adelante.

Hay que tomarse el tiempo de organizar bien el tiempo. Un trabajo bien hecho nos da la satisfacción del reconocimiento de quien sabe valorar la calidad. Aporta un granito a nuestra tranquilidad mental y nuestra felicidad. Es necesario aprender a valorar y apreciar el tiempo. Una buena organización y reflexión ayuda a preservar la salud mental y física y, finalmente, el resultado de cumplir con nuestras tareas de lenta, pero constante y concienzuda nos ayuda a la larga a ahorra tiempo y dinero.

Haz las cosas, despacio pero bien. No permitas que te digan a qué velocidad debes ir. Sé tu propio dueño de tus actos y de tu tiempo. Ir despacio no quiere decir que te duermas en los laureles. Simplemente, tomas más conciencia del tiempo y de aquello que debes hacer. La prisa es nuetro mayor enemigo, nos hace perder el tiempo cometiendo errores que luego tendrán que ser corregido y nos obligan a repetir el trabajo. 

Recuerda y tenlo siempre presente: de las prisas solo queda el cansancio.

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