Cuando como mujeres nos encontramos con el amor, nos relacionamos con un hombre que puede pertenecer a alguna de estas tres categorías: príncipe,caballero o sapo.

El PRINCIPE es aquel hombre que corresponde a muchas de las características que las mujeres buscamos, no se diferencian en mucho, buscamos hombres involucrados, quiere decir que se involucren en la vida no?, que hagan parte.

Es curioso pues pareciera una condición natural del ser humano, pero existen muchos hombres que establecen una barrera entre el mundo femenino y ellos, otros que están ahí cargando el bolso, parados detrás, al lado, mientras tú hablas con tus amigas, mientras haces compras, con la mente y hasta el corazón en otro lado.

Un príncipe sin dejar ese toque masculino que encanta, está ahí, no necesita estar presente en todo para estar involucrado, esa es su magia. Un príncipe participa de la construcción diaria de una vida juntos, de tus construcciones,  y te hace partícipe de las suyas. Por ello el príncipe no necesita ya tener capa y caballo, ni una hermosa cabellera, ni arrodillarse para pedirte que te cases con él, aunque claro! si lo hace es maravilloso; pero en esencia un PRINCIPE es alguien dispuesto a darse a tí, con errores y aciertos, no solo estár ahí, se involucra aunque aveces no pueda estar eso no será importante ya.

Por ello con un príncipe solo debes dejarte llevar; él lleva el timón del barco, y confías en él.

El CABALLERO. Con un suspiro solo puedo decir que abundan los caballeros. Los caballeros son hombres maravillosos, que no se arriesgan a amar, viven en un estado abierto o pasivo de pánico en relación con la mujer, en su infancia vivieron una u otra cosa generalmente en relación a su seguridad frente a su madre.

Algunos quieren intentarlo, pero solo a regañadientes, aveces en un buen intento logran estar presentes, pero no están en realidad para la mujer, no se involucran, o lo hacen con mil temores que se traducen en ausencias, irritabilidades, en algunos casos agresiones, torpezas y estrechez de corazón, como dice una canción de los prisioneros. El caballero enamora pero no sostiene el amor. Es complejo,  pues el caballero puede hacer mucho daño sin ser un hombre necesariamente malo.

Como la mayoría de hombres que se acercan, son aquellos que nunca creen poder seguir, que no encuentran aunque encuentren, que viven cuidando más sus límites que a tí, pertenecen a la categoría de caballeros. A ellos hay que soportarlos, aveces tu amor, vence el muro del temor, pero en realidad aunque pueden ser lindos, son una pesadilla de paciencia, si lo amas realmente tendrás que perseverar aunque el final no esté garantizado.

EL SAPO, el sapo es la posibilidad que tiene cada hombre común, sin mucho que ofrecer, siendo aveces hasta algo fastidioso, tiene la posibilidad de convertirse de repente frente a una mujer que en realidad lo amé en un príncipe.

Sapos hay muchos, pues son los hombres anónimos sin mucha atención pero que llevan en su corazón fuerza de realeza, son difíciles de detectar y aveces de diferenciar de los caballeros.

Es ese PRINCIPE que no ha encontrado el beso que lo inspire y lo lleve más allá de su condición viscosa.

El sapo también es ese príncipe perdido, que no será restituído, y que quedará perdido bajo el conjuro de alguna bruja, jamás volverá a ser príncipe.

En todo caso, un consejo final, si puedes elegir siempre será preferible un sapo a un caballero.

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