untziazuri

Mi primera mascota fue un precioso conejo blanco, de los llamados cabeza de león y a quien mi sobrina bautizó como ZURI (blanco).

Desde siempre me hubiera gustado tener una mascota, pero cuando era pequeña mi ama se negaba a ello, y luego cuando me fui a vivir sola, a mi propia casa el hecho de trabajar lejos, y pasar poco tiempo en casa hizo que retrasara una de las mejores cosas que me han pasado en la vida: los seres que me acompañan, me quieren aunque no sea la mejor persona del mundo, me consuelan y me divierten con sus actitudes.

Fue una mala época, un episodio grave de acoso en el trabajo me llevo a una situación de angustia y necesite ayuda profesional, ya que mi vida se hundió de forma estrepitosa. El psiquiatra me recomendó una mascota, y así llego a mi vida Zuri.

Zuri era un precioso conejo blanco, de esos de melena de león, con los ojos azules, y una adicción a los dientes de león y al los cacahuetes. Auque no le gustaba que le cogiera, si le gustaba sentarse en el brazo del sillón a mi lado y reclamar atención y caricias.

Zuri tenia la costumbre de esperarme a mi llegada a la casa de trabajar o del médico durante mucho tiempo, y cuando estaba en la sala empujaba su caja de cacahuetes para que se la abriera. Cuando estaba triste, se acercaba y acurrucaba junto a mi, para que puediera sentir su compañia.

En invierno siempre le podias encontrar junto al radiador, y en verano salir al balcón sobre una alfombra vieja ver a la gente que pasaba por la calle, mientras disfrutaba de la sombra.

Zuri se fue en muy poco tiempo, y aún después de los años, me emociona su recuerdo, y los ojos se me empañan; jamás olvidare a esa preciosa bolita de pelo.

 

 

 

 

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