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Dedicada a la cría de cocodrilos, su propietario es José Ramón Conde, ingeniero agrónomo que ha dedicado su vida a la ganadería de cerdos ibéricos, cabras y ovejas por tradición familiar y ahora criador de cocodrilos como un negocio que resulta algo extraño pero muy innovador. Como ya es sabido, la piel del cocodrilo es muy apreciada por la industria peletera ya que se fabrican bolsos, zapatos, maletas y también chaquetas que alcanzan unos precios muy elevados.

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Según manifiesta José en una entrevista a El Mundo.es, los reptiles le han proporcionado algunas anécdotas como por ejemplo en el Aeropuerto de Sevilla que llegaron varios machos desde Zambia y la Guardia Civil le dio el alto, "deberían pensar que escondía droga y me pidieron que abriera una caja, al destapar la primera uno de los cocodrilos pegó el coletazo y los de la  Benemérita dieron un brinco atrás dando por la inspección por terminada al instante".

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José Ramón monto "Kariba, granja de cocodrilos" por consejo de un amigo que explota una granja de este tipo en Zambia que ante la situación inestable que tienen los países africanos le recomendó que sería muy interesante iniciar este negocio en España y así desde 1989 le llegaron 195 ejemplares (ahora tiene 1700 de ) iniciando esta granja en Cádiz. Además de la piel que se paga a tres euros el centímetro de piel de animal recién muerto y 12 y 18 euros por la piel curtida, también se vende la carne fresca que tiene un mercado muy importante en China, Australia y Estados Unidos.

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Las trabas sanitarias hacen que sea muy difícil introducir esta carne en Europa lo que sería un buen negocio que además crearía muchos empleos ya que la carne de filetes de este reptil se esta pagando a 12 euros el kilo y son muchos los chinos y asiáticos que están en Francia, España, etc, y les encanta esta carne.

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Según relata José, durante los meses de diciembre y enero que dura la puesta de huevos apenas duerme para saber donde ponen los huevos las hembras para luego poder robárselos a la mañana siguiente y que hay que hacerlo con sumo cuidado yendo siempre dos personas y con los palos largos por si se dan cuenta y se enfadan. Incubándolos a 30º de temperatura en julio eclosionan y salen del cascarón con unos 28 centímeros que hacen las delicias de los niños de las escuelas que visitan esta granja de cocodrilos pues son totalmente inofensivos y pueden cogerlos con las manos.

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