Hoy fue un día algo especial. Hoy hubo un acontecimiento que me hizo retroceder en el tiempo, a mis primeros días en que comencé a laborar en un canal de atención al cliente de un conocido banco del medio local. No fue en si el tiempo (por que no fue hace mucho) sino el volver a recordar cómo me sentí, lo que le da un significado especial para mí.

Para comenzar, hoy fue uno de los pocos sábados en que no tuve problemas para despertarme e ir al trabajo, algo muy inusual en mí ya que por lo general llego casi arrastrándome de cansancio al último día de trabajo de la semana, y no termino inconscientemente dormido en casa, de no ser porque mi alarma y mi madre, que no distinguen si es lunes o sábado, son inclementes e infalibles en su puntualidad para despertarme. Por otro lado, el transito estuvo muy fluido y no se presentó ninguna contingencia en toda la travesía que recorrí (y no es para menos la ruta Ventanilla-San Miguel demoran en promedio cincuenta minutos), excepto que llegue demasiado temprano, por lo que decidí bajar algunas cuadras previas a mi destino y tomar una relajante caminata antes de entrar en “acción”.

Al llegar a la tienda o mejor dicho a la agencia donde laboro, noté que justo empezaba el desayuno de bienvenida por la llegada de nuevo miembro del banco. Todo el ambiente y la decoración, muy familiar para los que ya trabajamos allí, con muchos globos de colores en todo el back office, picapicas, serpentinas, hartos bocaditos y lo que es mejor, los saludos y deseos más sinceros de todos los integrantes del equipo de la tienda sin excepción.

Al estar y ver aquella breve reunión, de nuevo evoqué y me transporté por unos minutos a mi primer día en tienda. No fue un sábado sino un viernes la primera vez que llegué allí, y en la cual para ese entonces también todo fue nuevo para mí, desde el lugar a donde me toco ir (localizado en un lugar que sólo conocía por Google Maps), no tenía ni idea como sería mi recibimiento ni como sería mi primer día. Me intrigaba mucho como serían mis compañeros de trabajo, mi jefe, lo clientes, el encargado de limpieza, de seguridad, uff… me hice un abanico de posibles escenarios en mi mente, sin embargo me llevé una sorpresa de inicio a fin. En promedio, todos en la tienda eran mucho mayores que yo en edad, sin embargo eso no fue impedimento alguno de que me hicieran sentir parte del equipo. Todos fueron muy amables conmigo sin excepción, y ni que decir de la bienvenida, como es característico y como ya lo describí en el párrafo anterior, todo una fiesta. Todos mis temores sobre mi nuevo empleo se disiparon en ese primer día, y estoy completamente convencido de que esto mismo sintió hoy mi nuevo compañero en su primer día en la agencia, perdón tienda.

Si bien es cierto, durante estos seis meses que llevo trabajando aquí, no todo fue fiesta, felicidad y tranquilidad; hubieron días difíciles que requirieron mucha perseverancia y sacrificio, como en los primero días en que empiezas a atender y resolver los problemas de los clientes por ti mismo, o cuando cometes tus primeros e inevitables errores (a veces horrores) o como cuando aprendes a ofrecer y cerrar tus primeras ventas. Me di cuenta que cada día aquí en este empleo, es una historia nueva, y cada cliente, los capítulos que la conforman. Un día puede terminar con un resultado muy frustrante, pero el siguiente, te permitirá experimentar la satisfacción de lograr todo lo que te propones.

Como lo dije, hoy tiene algo de especial. Hoy recordé mi primer día de trabajo gracias a la pequeña pero muy acogedora “reu” de bienvenida de un nuevo compañero. Hoy pude por fin escribir y describir como fue el mío y como me sentí. Hace meses lo quería hacer, pero no tenía la claridad de las ideas y las palabras como creo que lo tengo ahora…

 

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