Un infarto de miocardio es la sensación de angustia mortal que se siente cuando el músculo cardiaco se queda sin oxígeno. El riesgo de padecer un infarto depende de factores que influyen en la formación de placas de grasa en el interior de las paredes de las arterias coronarias, de la formación de coágulos que pueden llegar a taponar esas arterias, y de la resistencia del propio músculo cardiaco. Se calcula que, antes de cumplir los 60 años, uno de cada cinco hombres y una de cada diecisiete mujeres sufrirá una enfermedad del corazón. Controlar los factores de riesgo que se detallan a continuación puede reducir significativamente las probabilidades.

Niveles de colesterol:

Cuando hay demasiado colesterol en la sangre, éste se instala en las paredes de las arterias, disminuyendo su diámetro e impidiendo el flujo sanguíneo. Es la arteriosclerosis. Si una arteria coronaria queda totalmente bloqueada, se produce un ataque al corazón. Un nivel de 240 mg de colesterol por decilitro de sangre aumenta considerablemente el riesgo. Niveles de entre 200 mg/dl y 239 mg/dl se consideran elevados. Según los expertos, "las posibilidades de sufrir un ataque al corazón son casi la mitad en los individuos que no rebasan los 200 mg/dl. Pero hay un tipo concreto de colesterol -la lipoproteína de alta densidad (LAD)-, que ayuda a mantener las arterias despejadas y en buen estado. Así pues, un nivel alto de LAD/colesterol (por encima de los 60 mg/dl) constituye un factor positivo y un nivel bajo (menos de 35 mg./dl) aumenta el riesgo coronario.

PARA REDUCIR EL RIESGO:

  • Sustituir las carnes grasas por carnes magras, aves, caza.
  • Tomar lácteos descremados.
  • Incluir pescado azul en la dieta.
  • Cocinar con aceite de oliva (los países mediterráneos tienen tasas de colesterol más bajas que el resto de occidente).
  • Aumentar el consumo de cereales integrales, legumbres, frutas y verduras (no contienen grasas y son ricos en fibra, que reduce la absorción de las grasas).
  • Asar, cocer, cocinar al vapor en vez de freír.

Falta de actividad:

Como cualquier otro músculo, el corazón necesita ser ejercitado para mantenerse fuerte. De hecho, "la amenaza cardiaca más común es la inactividad física", según los expertos. La inactividad puede aumentar el riesgo de que la sangre forme trombos. También, la falta de ejercicio regular aumenta las probabilidades de desarrollar otros factores de riesgo, como niveles altos de colesterol, obesidad, hipertensión...

 

PARA REDUCIR EL RIESGO:

  • Para la mayoría, el ejercicio moderado, como caminar, puede ser más efectivo que la gimnasia o esfuerzos más intensos. Un estudio reciente demostraba que las mujeres que andan habitualmente una media de 5 km/día reducen el riesgo coronario en un 18%. Hay que quemar unas 200 a 300 calorías/día. Media óptima: unas 2.000 calorías semanales. Ideas:
  • Dar un paseo diario de media hora (por la mañana, después del trabajo, después de cenar. Con un amigo o con la pareja es más divertido).
  • Subir las escaleras andando en lugar de tomar el ascensor ( o parar dos o tres pisos más abajo o más arriba y subir y bajar a pie).
  • Bajar del autobús una parada antes o aparcar más lejos del trabajo.
  • Salir a bailar en vez de a cenar o de copas
  • Hacer bicicleta estática (el tiempo pasa más deprisa delante de la tele) o nadar dos o tres veces por semana.

Tension arterial

PARA REDUCIR EL RIESGO:

  • Limitar el consumo de alcohol a dos vasos de vino diarios (esa cantidad de vino es considerada como beneficiosa, pero por encima de ella, eleva la tensión sanguínea).
  • Vigilar el consumo de café (o tomar café descafeinado).
  • Hacer algún tipo de ejercicio físico.
  • Dejar de fumar (el tabaco constriñe los vasos sanguíneos)
  • Evitar el estrés (con yoga, meditación, terapia, ...)
  • Reducir el consumo de sal (en personas hipertensas aumenta la tensión en un 30-50%). Para engañar al paladar: sazonar la comida con zumo de limón, ajo, especias, hierbas, cebolla, vinagre de manzana...

 

Obesidad:

El exceso de peso aumenta significativamente el riesgo de desarrollar niveles altos de colesterol sanguíneo, así como el riesgo de diabetes e hipertensión. Un índice de masa corporal (IMC)-ver test- superior a 30 aumenta drásticamente el riesgo de enfermedad cardiaca. Un IMC de 27 a 29 -que indica sobrepeso moderado- ha sido asociado con un ligero aumento del riesgo de infarto.

PARA REDUCIR EL RIESGO:

  • Hay que decir no a las dietas: las últimas investigaciones serias señalan que las fluctuaciones repetidas de peso (las denominadas dietas yo-yo) son más dañinas para el corazón que un sobrepeso estable.
  • Se trata de modificar los hábitos de alimentación y de actividad física, de una manera permanente (ver el epígrafe de Falta de actividad). Una alimentación correcta debe incluir pocas grasas, aceites y frutos secos; no superar los 130 gr/día de carnes (siempre se deberían sustituir las carnes grasas por otras magras o de ave), pescados o aves; limitar el consumo de huevos en cualquiera de sus posibilidades a tres unidades por semana; los lácteos han de ser descremados; tomar todo tipo de verduras y frutas (unas cinco raciones al día) e incluir en la dieta cereales integrales y legumbres 

Hay que tomar 5 o más raciones de frutas o verduras al día. Hay que tomar seis o más raciones de pan, pasta, legumbres o cereales al día. Conviene recordar los efectos del ejercicio: un paseo de 45 minutos cuatro veces por semana consume ¡8 kilogramos de grasa al año!

 

 

Tabaco:

Tan destructivo para el corazón como para los pulmones, fumar habitualmente constriñe las arterias, reduce el aporte de oxígeno al corazón, estimula la formación de coágulos y anula el efecto protector del colesterol bueno (LAD). Según investigaciones recientes, los fumadores tienen cuatro veces más probabilidades de sufrir un primer ataque al corazón que los no fumadores. Incluso la exposición al humo de tabaco ajeno aumenta el riesgo de ataque cardiaco en alrededor de un 30% (por otra parte, se ha demostrado que el humo sin filtrar de una colilla encendida contiene más agentes causantes de enfermedades que los que inhala el fumador). Y los peligros del tabaco son aún mayores en las mujeres que toman la píldora. Es pues, hora de dejarlo. Según una encuesta Gallup, alrededor del 80% de los fumadores de los países occidentales afirman que les gustaría dejar de fumar. Muchos lo consiguen.

PARA REDUCIR EL RIESGO:

  • Cuantas más veces se intenta dejar el tabaco más cerca se está de conseguirlo.
  • Las personas que llevan cinco años sin fumar tienen el mismo riesgo de infarto que los que nunca han fumado.
  • Intente dejarlo de golpe: las recaídas son menos probables.
  • Los chicles y parches de nicotina pueden serles útiles (pregunte a su médico).
  • Al año de dejar de fumar, la probabilidad de padecer enfermedades relacionadas con el tabaco se reduce al 50%.

 

 

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