La ingesta habitual de algas puede ayudar a prevenir muchas enfermedades. Pero cuando las afecciones se hacen patentes son también muy útiles para superar los cuadros agudos.

El alto contenido de las algas en hierro y en vitamina b12, cuyo déficit en el organismo origina la mayoría de las anemias, hace que su consumo prevenga esta enfermedad. Las algas marinas actuan como un tónico general si se toman todos los días, de forma que la letargia y el cansancio que caracterizan estas afecciones dejarán paso a renovadas energías.

Las algas son también un interesante complemento para deportistas, debido a la pérdida de minerales provocada por el sudor. Un complemento de algas verde-azules puede serles de gran ayuda gracias al aporte de sustancias vitales necesarias para el transporte del oxígeno, la activación de la producción de glóbulos rojos y la estimulación de la energía.

La bronquitis o el resfriado común pueden ser provocados por diferentes virus o bacterias y causar fiebre, dolores de cabeza y cansancio, además de dolor de garganta y congestión nasal. En estas afecciones la producción de moco es el síntoma más evidente. Se ha de tomar mucho líquido. En las sopas y zumos de frutas pueden añadirse algas marinas en polvo. Su acción antiséptica y antiinflamatoria actuará sobre las membranas mucosas, al tiempo que aportarán al organismo vitaminas y minerales.

Si se padece alguna afección ocular como conjuntivitis u ojos cansados pueden aliviarse sus síntomas con la aplicación de una cataplasma a partir de musgo de Irlanda, adecuadamente lavado.

Las algas, especialmente las microalgas verde-azules, contienen un pigmento amarillo denominado xantofila, que protege los ojos contra el deslumbramiento. Con la edad, perdemos este pigmento, lo que conlleva el envejecimiento de la mácula y la disminución de la vista. La toma diaria de 2 o 3 gramos de algas mejora los problemas visuales asociados con la edad.

Consumo de algas

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