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Todos tenemos imprevistos, necesidades, proyectos...y necesitamos una cantidad de dinero extra con la máxima urgencia. Un préstamo personal, hasta hace poco tiempo, solucionaba nuestros problemas.

Pero con la actual crisis económica que España está viviendo, particulares y empresas encuentran muchas dificultades para obtener un préstamo. Lejos quedan los tiempos en que las entidades bancarias concedían préstamos personales e hipotecarios en condiciones muy ventajosas. Ahora, es muy difícil obtener un préstamo, casi, casi, imposible.

Debido a esta dificultad para acceder a un préstamo, las ventas de viviendas y automóviles, principalmente, han caído en picado. Y el consumo desciende sin parar. Muchas empresas tienen serias dificultades para subsistir, y la morosidad aumenta día a día. Y los bancos apenas conceden préstamos.

Una alternativa a los préstamos, para empresas y particulares, la constituyen los créditos.

Una entidad financiera ofrece un crédito a una empresa o particular, después de verificar que se reúnen una serie de requisitos, relacionados con la solvencia y los ingresos, básicamente.

Después, dependiendo de las condiciones particulares, el banco ofrece una cantidad límite de crédito, un importe máximo de dinero del que se podrá disponer.

La principal diferencia entre un préstamo y un crédito es que, en principio, al contratar un crédito no recibimos el importe en su totalidad, pagando unas cuotas mensuales fijas cada mes, sino que disponemos de una cantidad máxima que podemos utilizar según nuestras necesidades. Es el caso de las tarjetas de crédito: La entidad financiera nos ofrece un crédito máximo del que podemos disponer, que, según la cantidad adeudada, iremos devolviendo cada mes junto con los intereses, calculados por el importe que hemos utilizado.

Con la tarjeta de crédito podemos pagar nuestras compras, sacar dinero en efectivo, o bien disponer de una cantidad que podemos traspasar directamente a nuestra cuenta corriente.

Conforme se va utilizando el disponible de la tarjeta, los intereses se van aplicando al importe total utilizado. Por ello, es importante tener en cuenta que el disponible real será el que resulte de la liquidación mensual según el cálculo de estos intereses que se resten de la cantidad de crédito utilizada.

Algunas tarjetas de crédito ofrecen ventajas adicionales, como seguros gratuitos de viaje, descuentos por compras...

Ventajas de los créditos frente a los préstamos:

- Los trámites resultan más fáciles, rápidos y económicos. En algunos casos, en menos de una semana podemos disponer del crédito.

- Solamente pagamos intereses por el importe dispuesto.

- Conforme vamos pagando cuotas, aumentamos el disponible en nuestra cuenta de crédito, hasta el límite concedido.

- En algunos casos, el importe del crédito se puede ampliar.

- Tener un crédito concedido proporciona cierta tranquilidad frente a los imprevistos.

Desventajas de los créditos frente a los préstamos:

- El importe de los créditos, principalmente cuando se trata de particulares, suele ser inferior al de los préstamos.

- Los intereses de los créditos son más elevados que el de los préstamos.

- El importe mensual a pagar cada mes suele variar en los créditos según la cantidad dispuesta, excepto en el caso de las tarjetas de crédito, en las que se puede optar por pagar la misma cantidad mensual, mientras que en los préstamos se trata siempre de una cantidad fijada anteriormente en las condiciones particulares, con los intereses calculados hasta su devolución.

A pesar de que suponen una alternativa a la falta de préstamos de las entidades bancarias, los elevados intereses que se pagan en algunos tipos de créditos los convierten al mismo tiempo en una alternativa muy costosa. Por ello resulta aconsejable estudiar detenidamente las condiciones antes de contratar un crédito, o una tarjeta de crédito, sin dejarnos llevar por la urgencia de la situación.

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