Preparando el regreso

Después del confinamiento responsable de extensos grupos de ciudadanos en múltiples países, varias ciudades están PREPARANDO EL REGRESO a las actividades cotidianas con la esperanza de que la llamada 'vida normal' pueda regresar la economía y las relaciones interpersonales a lo que hace menos de medio año estábamos acostumbrados. ¿Cómo olvidar la navidad pasada en Familia?, donde muchos buenos deseos de éxito y prosperidad anunciaban la llegada de un nuevo año, una nueva década y nuevos retos por superar.

Sociedad y Negocios

Grandes expectativas de la Sociedad y de los Negocios, grandes y pequeños, se vieron alteradas por el anuncio de una amenaza invisible, implacable y de la que se ignoraba la afectación real. Muchos subestimaron su potencia y consideraron como no relevante a un virus similar a la influenza pero con mucho mayor impacto a la salud. Comenzaron a darse brotes en el norte de Italia, donde la población más vulnerable no alcanzó a responder y fue causando baja; después siguio España, Francia, Alemania y en general Europa y considerada como una ciudad sui géneris no se salvó a los contagios la enorme Nueva York, donde convergen varias razas, creencias y culturas y que es una de las puertas de entrada a las Américas y de ahí a Norte, Centro y Sudamérica.

A nvel mundial comenzaron a colapsar las pequeñas empresas familiares, los emprendedores e incluso algunas grandes corporaciones donde las operaciones tuvieron que ralentizarse para hacer llevadera la crisis y las restricciones declaradas por varios gobiernos. A los ojos de muchos, era de no creerse el impacto financiero que comenzó a vislumbrarse.

Varios líderes mundiales dictaron medidas extremas para controlar el efecto de la enfermedad, no solo para la salud sino para la economía propia y mundial.

Interacción pública

Muchos ciudadanos ante el temor del contagio optaron por mantenerse en casa y aquellos que no acataban las medidas podían incluso ser multados y encarcelados. La interacción pública se suspendió y las redes sociales y herramientas de comunicación remota sustituyeron a los apretones de manos y a los abrazos, todo con la intención bien fundamentada de estar en contacto directo con nuestras familias y compañeros de trabajo. Las noticias sensatas tomaron preponderancia en los diferentes medios. Aprendimos a saludar de lejos y a protegernos con cubrebocas, caretas y guantes para reducir el riesgo cuando es indispensable comprar víveres y asistir al supermercado. Todo por supuesto, con la distancia prudente que la situación amerita.

Los grandes héroes y la aclamación general se volcó hacia los responsables directos de la salud, médicos, enfermeras, camilleros. Todos luchando hombro con hombro para salvar vidas poniendo incluso la suya en entredicho. Sin embargo, aisladamente surgieron detractores, que al no entender su verdadero esfuerzo, arremetieron con insultos y agresiones físicas al verse supuestamente amenazados o a alguno de sus familiares.

Los ausentes

A pesar de enterarnos diariamente y por distintas fuentes aún no dimensionamos el tamaño de la tragedia, de todas las familias afectadas, de todos LOS AUSENTES, ricos y pobres, jóvenes y adultos mayores, blancos y morenos, creyentes y no creyentes, hombres y mujeres. La enfermedad no distingue y ataca a los menos cuidadosos o tal vez a aquellos a los que tomó desprevenidos y que por su condición de salud los llevó a tener complicaciones que finalizaron con su existencia. El segundo impacto llegará cuando lamentablemente nos enteremos que algún conocido y familiar cercano de algún amigo o compañero engrosaron las filas de la enfermedad. Sinceramente espero que todos los que quedamos, continuemos con la paciencia y la firme convicción de que todo esto es pasajero y pronto nos volveremos a ver, saludar y abrazar recordando a los ausentes y siendo resilientes y continuando más fuertes y consientes.

Vida Normal

Regresemos entonces a la vida normal con el ánimo y la intención de hacer las cosas diferentes. No maltratemos de nuevo al medio ambiente, que sorprendentemente nos ha mostrado su capacidad de recuperación y su belleza sobrecogedora. En la medida que seamos menos agresivos, más respetuosos, pacientes y resilientes aún podemos rescatarnos y dar a este mundo y las generaciones por venir la oportunidad de disfrutar y conservar el único mundo al que tenemos acceso.

Un abrazo.

 

 

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