Son las cosas que tiene el fútbol: si el pasado martes, en la eliminatoria copera entre Racing de Santander y Córdoba, el árbitro no hubiese señalado el dudoso penalti que presuntamente cometió Christian Fernández y el partido hubiese concluido con 3-0 en el marcador, el Racing estaría en octavos de final y Miguel Ángel Portugal respiraría algo más aliviado –-no mucho más, no nos engañemos—, pero con ese gol marcado en el último minuto de la prórroga que dio el pase al Córdoba, Portugal se halla de nuevo en el disparadero y un alto porcentaje de la afición santanderina pide la cabeza del técnico racinguista.

No viene del martes, de hace un par de jornadas ni tampoco de principio de temporada. Viene de lejos. El Racing completó un mes de enero extraordinario perdiendo apenas puntos en liga, acercándose a la zona europea y llegando a semifinales de Copa. A partir de ahí, la nada. El equipo entró en una dinámica más negativa imposible que lo llevó a jugarse la permanencia en la última jornada ante el Sporting en El Sardinero. Aquella mala racha y la apatía del equipo durante aquellos meses, además de su mediocre trayectoria como local donde al socio le costaba ver una victoria de su equipo Dios y ayuda, no se le perdona a Portugal.

Que el Racing no se esté mostrando como un equipo regular en este inicio de temporada, con la eliminación copera como guinda para el lúgubre pastel, es la excusa perfecta para pedir una vez más la destitución del técnico racinguista. Marcelino acostumbró mal al Racing clasificándolo para la UEFA, desde entonces ningún técnico ha contado con el beneplácito de la grada: ni Muñiz, ni Mandiá ni Portugal.

La apuesta del técnico burgalés está siendo arriesgada al procurar fútbol de toque saliendo con el balón controlado desde atrás, el problema es que el Racing no tiene centrocampistas que manejen con excesiva soltura el balón. Edu Bedia está empezando y el resto son de corte más defensivo. Se habla ahora de un posible retorno de Canales en invierno como cedido hasta final de temporada, lo que no sería sino una gran noticia para el conjunto santanderino, aunque de momento sólo es una posibilidad.

El equipo verdiblanco ha mejorado en casa pero, al contrario que la campaña anterior, le cuesta arrancar puntos como visitante. Se le achaca a Portugal su confianza en Munitis y Colsa, indiscutibles en el once y quienes para muchos ya dejaron atrás sus mejores días. Es algo evidente viendo la edad que ambos ya tienen (35 y 31, respectivamente), pero soy de la opinión de que aún tienen mucho que ofrecer aunque no sea como intocables, sobre todo en el caso del centrocampista.

Pese a lo limitado de sus recursos, el Racing dispone de un plantel aceptable para completar un digno papel en la liga, y la propuesta de Portugal, al que se le observa con lupa cada decisión técnica, que mantiene al equipo momentáneamente fuera de los puestos de descenso y que de momento cuenta con la confianza de la directiva, es valiente y atractiva en los tiempos que corren donde amarrar suele ser la constante en los equipo pequeños.

El pasado martes entregó la manija a algunos jóvenes como el guardameta Mario, el delantero Iván Bolado, que marcó el primer tanto, o el centrocampista Edu Bedia, que marcó el tercero. En un día frío y lluvioso, el Racing llevó el calor a las gradas al marcar el tercero que daba el pase a la siguiente ronda, pero los termómetros del Sardinero volvieron a bajar tras ese supuesto penalti en el último minuto de la prórroga. Un instante que marca la diferencia entre la tranquilidad o la inquietud del inquilino del banquillo racinguista.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: