Detrás de la pornografía se busca fantasía y aventura

Los hombres usan pornografía con más frecuencia que las mujeres. Muchos hombres con pareja siguen viendo pornografía. No sería raro y es comprensible que una mujer se sienta enojada y traicionada si descubre que su pareja usa pornografía. Es difícil entender que un hombre consuma material sexual explícito cuando ya disfruta del sexo regular y amoroso con su pareja.


La causa de ese comportamiento en el hombre radica en la necesidad y búsqueda de estimulación mental, que en este caso significa fantasear con lo que se tiene ante los ojos. Con frecuencia el hombre considera que ese mundo de fantasía es irrealizable en las rutinas sexuales de una relación con la pareja. Es común que, después de la fase inicial de lujuria y atracción, la pareja agote la exploración y se establezca en rutinas sexuales que conducen a muchos al aburrimiento.


Es entonces cuando el hombre puede recurrir a alternativas, entre ellas la pornografía, para satisfacer necesidades sexuales. En tanto que la mujer, con un sentido diferente de la familia, del hogar y de la maternidad, es capaz de controlar o reprimir sus deseos sexuales y, para conservar a largo plazo los valores que ve más importantes, tal como la propia familia, la seguridad y la estabilidad del hogar, da el paso a una larga etapa en la que el sexo se convierte en un deber de pareja.

 

La adicción a la pornografía y sus efectos en el sexo con la pareja

La pornografía es adictiva porque proporciona rápidamente un agradable golpe de dopamina y adrenalina a nuestro cerebro como una droga, por lo que puede ser difícil de controlar, especialmente si no experimentamos mucho placer de muchas otras maneras.


La pornografía puede enfriar la relación cuando uno de los dos compañeros la usa como sustituto de un vínculo sexual amoroso con la pareja. Se reduce el interés en invertir tiempo y esfuerzo en construir esa conexión sexual con tu pareja, por lo que te separas y el sexo se vuelve automático o poco frecuente. A su vez esto puede causar problemas graves con la pareja, que se sentirá desfavorecida, sin amor y poco atractiva.


Con frecuencia la causa del problema no es el uso de la pornografía, sino que se oculte ese uso, y que se abuse de él a escondidas, lo que puede tener consecuencias desastrosas.

 

La pornografía puede mejorar el sexo en la pareja

Cada pareja debe encontrar maneras de hacer frente a la disminución de su actividad sexual o de la satisfacción que esta proporciona. La pareja puede usar la pornografía para mejorar su vida sexual. Este recurso podría jugar un papel importante si la pareja comparte su uso.


Compartida, asumida y usada por ambos, la pornografía puede estimular su imaginación, aumentar sus niveles de excitación y ayudarlos a explorar nuevos caminos hacia el placer.


No se trata de compartir información sexual explícita como un acto intelectual, sino de tratar de hacer comunes las fantasías sexuales que te arrastran al consumo de pornografía. Cuando los compañeros confían lo suficiente uno en el otro como para hablar de sus fantasías y deseos sexuales, la pornografía puede ayudarlos a aprender cómo explorar esos deseos de manera segura.

 

Cómo compartir las fantasías sexuales con la pareja

Una relación sólida se basa en la confianza y en la capacidad de ser auténtico y vulnerable ante la pareja. Esto significa tener la confianza de que la pareja no te juzgará, no te abandonará ni te amará menos si revelas tus deseos más íntimos. Cuando las personas se abren entre sí para expresar sus fantasías y deseos, puede suceder mucha magia que los acerque. De ahí puede nacer una conexión que abra puertas nuevas al entusiasmo y la aventura. La pornografía puede ser parte de ese viaje para mejorar la experiencia sexual.


¿Por qué no comunicas abiertamente tus ideas sobre el sexo a tu pareja? En un momento que consideres oportuno, sugiere un diálogo abierto y franco sobre tus fantasías, necesidades y deseos sexuales.


Hay muchas formas divertidas de mantener esta conversación para reducir el riesgo de ser enjuiciado o rechazado. Juegos como "Yo nunca", "Verdad o reto", o “Strip póker” son excelentes maneras de explorar deseos no expresados y abrir la puerta para comunicar las necesidades sexuales en un contexto más natural y divertido. Una vez que ambos compañeros se sientan cómodos, pueden turnarse para compartir una fantasía sexual y ver si sería interesante para el otro.

 

Si tu pareja no quiere saber nada de eso ...

Muchas parejas se resisten a tener una discusión tan abierta. Muchas personas se niegan a hablar de pornografía; incluso algunos la ven como una perversión de la sexualidad humana. Si hablar sobre ese tema no entra en los planes de tu pareja, o si esta no comparte tus fantasías sexuales, no la presiones.


Por otro lado, tu compañero o compañera puede aceptar de buena gana el ver literatura y cine porno, sin que por ello tengan que realizar en parte o en todo tus fantasías sexuales. Hay que ser realista y asumir que ni uno mismo ni su pareja es el actor o la actriz de la película pornográfica. Además hay todo tipo de fantasías, y las más raras tienen menos posibilidades de encontrar satisfacción dentro de una relación de las que se consideran normales.

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