Los políticos españoles ya ni se plantean asumir el papel de “la mujer del César”. Una lástima que después de haber recogido tantas tradiciones políticas y legales de los romanos, den la espalda a esta costumbre que afianza la confianza en la sociedad; al menos en los políticos. Porque, según dicen, era obsesión del propio Julio César que su propia esposa (“la mujer del César”), no solo debía ser honesta, sino que, además, debía parecerlo con claridad. Hoy, los políticos, acuciados por la evidente hartura de una sociedad machacada por las élites, se conforman con demostrar que su comportamiento no ha sido, al menos, ilícito, aun cuando deje mucho que desear en el plano ético y moral.

Mercé Pigem había sido elegida por el turno de partidos políticos para el CGPJ

Recientemente, ha dejado su puesto de vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Mercé Pigem. Había sido elegida a dedo, por la cuota que se han atribuido los partidos políticos, por aquél al que pertenece, el catalanista (ahora independentista) CiU. Ahora, al abandonar el máximo órgano de Gobierno de los jueces españoles, lo ha hecho como lo hacen todos aquellos políticos que no tienen más remedio que dejar el cargo sin quererlo: sin autocríticas, sino más bien regañando y con manifiesta indignación. No se ha echado en falta, tampoco, el victimismo habitual de los políticos en los poquísimos casos en los que alguno abandona el pedestal sin que se haya cumplido el plazo: en lo personal son intachables y purgan su calvario solo por la iniquidad de sus enemigos.

Mercé Pigem, nombrada por políticos al CGPJ, ha tenido que dimitir

En realidad, cierto es que Pigem no ha cometido ningún acto ilícito. El acto de entrar desde Andorra hacia España con una cantidad en metálico inferior a 10.000 euros en el bolsillo, ni es un delito, ni se debe, ni siquiera, declarar. Tampoco su hermana, a la que acompañaba, debía hacerlo. El problema se planteó cuando entre las dos sumaban más de cantidad total exenta de esa declaración. Que ya es escasa la capacidad de cálculo de los políticos y en particular de la ex vocal y de su hermana, para no darse cuenta de que igual que vas a sacar dinero de un país, también llevabas algo encima al entrar. La cuestión es que la prensa, que de todo se entera, aunque a veces no quiera contarlo, se enteró y lo aireó. Dada la lamentable circunstancia de que Andorra es uno de esos paraísos fiscales en los que algunos políticos acostumbran a guardar ese dinero que no quieren declarar en su país, Pigem se vio en la obligación de dar alguna explicación. Y no es que con eso arreglara precisamente las cosas. Porque, parece ser que la madre de las hermanas Pigem reside en Andorra y decidió darles esa cantidad para que compraran los regalos de Navidad. Aparte de ser loable la generosidad de la madre de la ex vocal y costosos los regalos de esa familia no deja de ser curioso que les endosara a sus hijas una cantidad tan extremadamente cercana al límite legal para pasarlo a España sin declarar y que encima lo hiciera en metálico, en estos tiempos en los que uno no lleva a veces suelto ni para comprar el pan y tiene que usar la tarjeta. Quizás sea la buena mujer de ésas que guardan sus ahorrillos euro a euro bajo el colchón.

El control de los políticos sobre el órgano de Gobierno de los jueces no ha sido suficiente para mantenerla como vocal

En fin, la cuestión es que el resultado es el ya conocido. Mercé Pigem podrá hacer sus regalos, pero no ocupará su puesto en el CGPJ que le habían proporcionado los políticos, porque, sin haber hecho nada ilegal, no ha querido o no ha podido ser como “la mujer del César”: además de ser honesto, uno debe de parecerlo. Bueno, eso y que la gente está ya tan harta que cada vez aguanta menos que le tomen el pelo, claro.

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