Resulta obvio que si las políticas nacionales se resolviesen en la cocina de la nación, no habría conflictos para el crecimiento de ningún país.

Pero, dadas las condiciones de la globalización financiera -actualizada diariamente-, nadie es capaz de asumir decisiones sin el consentimiento de los mercados internacionales.

politicas economicasentrega de inseguridad nacionalEn el caso de las potencias económicas, encontramos que los diferencia precisamente dicha particularidad... la de disponer de su libre albedrío, siendo necesario considerar que los negocios -y negociados-, tanto privados como estales, son parte de su potencial dominante dentro de la especulación en la paridad de las fuerzas en juego.

La determinación acerca de quienes son las naciones satélites y su subyugación, es la herramienta más activa en la confrontación, utilizando metodologías “prácticas” para implementar el entramado cosmopolita en la que se encuentra sumergida la sociedad capitalista.

Resulta manifiesto que sustentar la hegemonía conlleva a zambullir dentro de la indigencia al posible surgimiento de cualquier enemigo, o sea que el temor al crecimiento focalizado en otra área que no sea la circunscripta resulta mayor que un combate armado contra cualquier otra potencialidad paralela.

Si bien nos topamos con la salvedad que el desarrollo del armamento atómico demuestra un nivel destructivo inimaginable, con consecuencias ilimitadas, considerar una hostilidad dentro de ésta pespectiva está fuera de lugar... hasta obsoleta!

La beligerancia moderna se basa en el juego económico, reflejado en los vaivenes bursátiles de las principales capitales de referencia, destruyendo allí bastiones enemigos con la moderación en el flujo dinerario, orientando de manera burocrática -y bancaria- el rumbo que seguirán los paises falderos... sin mayores miramientos hacia el sufrimiento humano!

Esta sordida máquinaria especuladora, refleja la ostentación del poder anarquista de cada nación y nación, así como la de los gobernantes de las mismas, puesto que se actualiza un feudalismo arcaico en las actitudes de búsqueda de proteccíon, cuando se doblega la cerviz ante el superior dinero personalizado, sin buscar la independencia dentro los valores contemporáneos de patria.

Esta huidiza actitud ante la responsabilidad de asumirse en libertad, revela que el concepto se fundamenta en la cantidad pecunaria, intentando disfrazar la inacción enarbolando la capacidad ajena como trinchera propia, desdeñando situaciones de carencia dentro de la tierra nacional, ya que la misma aflige sólo a los ciudadanos... nunca a los políticos de turno!

Cuando los países claudicados esgrimen la impotencia, sus autoridades esconden intereses -y ambiciones- particulares, pues el impulso natural de ejercer la mínima voluntad en reconstruir y crecer es suficiente para emerger de la situación reinante, pero requiere de compromisos y competencias que bien saben que no acatarán, ya que las fuerzas propias son insuficientes para dedicarlas a los demás... sólo está concentrada en el enriquecimiento íntimo.

Bajo ésta flacidez en el desgobierno, se permite vislumbrar que se continuará con más de lo mismo dentro de las próximas décadas, dejando en manos foráneas la conducción del propio hogar, ya que resulta plausible que la irresponsabilidad de cubrir un sólo período presidencial -o dos... cómo es la moda presente!- permite habituarse al deporte del gobernismo de manera grata y flemática, pués no tiene efectos colaterales que dañen otros órganos que no sean los ajenos!

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