La política es el idealismo que el hombre no ha podido lograr, la decisión del que no tiene voz para ser escuchado, el hombre común vota y hasta llega su participación, los elegidos empeoran un poco más la situación, la educación, la salud, la preservación del medio ambiente, la distribución de la riqueza.

Todo gobierno que termina, resulta cuestionado y el cinismo se fortifica, aquellos cuestionados cuestionan, su impureza los hace inmunes, el noble pueblo sedado los respalda, hecho que valida su conducta, posando de nobles caballeros que sirven desinteresadamente a la patria.

El acontecer nacional e internacional del hombre es un círculo vicioso, todo sigue igual en su conducta, el idealismo por algo es imposible de lograr, somos seres imperfectos, todo se recicla y en algún momento vuelve a aparecer, los ingleses con su salida de la comunidad económica europea, las elecciones presidenciales en los Estados unidos, el plebiscito en Colombia, la situación de Venezuela.

La política es la mejor manifestación de la lucha entre el bien y el mal, en muchas ocasiones con la mayor tristeza, tenemos que escoger lo menos malo, y en la mayoría de veces no sabemos ni lo que escogemos, por no decir, que no nos importa y nos abstenemos.

La política es el arte de tapar la verdad, los pueblos vivimos en el oscurantismo total, las falacias abundan como principio universal de gobernar, los hombres elegidos juegan a la acusación mutua que confunde, nadie asume responsabilidad de sus actos, el cinismo se agiganta y ni el polígrafo lo detecta.

Lo correcto en la política es la conveniencia jurídica, amañadas interpretaciones de las más altas cortes, magnifican y liberan las culpas, que podemos esperar, si somos seres imperfectos, la historia sigue igual y todo se recicla, como la moda, todo vuelve en algún momento.

La política está presente en todas las conductas del hombre, con sus características de valores deformados universales, la insolidaridad, la deshonestidad, la poca transparencia, la falsedad, el irrespeto, la intolerancia, la doble moral.

Parece políticamente incorrecto soñar con igualdad, con justicia, con inclusión, con derechos mínimos, con obligaciones mínimas, con respeto por la diferencia, siempre las minorías se impondrán sobre las mayorías, con la ayuda de las últimas.

De generación en generación la lucha es la misma, condenar a la política, cuando nos toca ejercerla, hacer lo mismo que hacen los fustigados, la frase se recicla: “contra las maquinarias tan bien aceitadas, nada se puede hacer”.

Políticamente las maquinarias aceitadas, somos nosotros, que por un puñado de dólares que calme momentáneamente nuestra hambre, actuamos políticamente correctamente, primero yo, segundo yo y lo que sobre para mí, los demás no importan, ortodoxia que se multiplica rápidamente en cada uno de nosotros.

Depende de cada uno de nosotros seguir actuando “políticamente correctamente”, o buscar una salida, recuperando la pureza del alma con que fuimos dotados naturalmente.

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