PIPAS, el cortometraje sobre chonis y pipas: ¿un reflejo de nuestros jóvenes?

“ Pipas ”, un cortometraje que llegó a los Goya y que invita a la reflexión (y a comerse una bolsa de pipas).

Dos chicas de extrarradio (vamos... las "chonis" de toda la vida), en chándal pero maquilladas como para acudir a una boda, donde un panadero, una clase de matemáticas, un tal número “pi” y una tal Pilar son el tema de conversación entre estas dos amigas que están hablando entre ellas, comiendo y escupiendo pipas y pipas sin cesar, sin pronunciar correctamente una palabra, en ocasiones siendo necesario leer los subtítulos (sí, la directora lo subtituló) para poder descifrar el idioma, que parece ser el español "cani". El problema es que, en la vida real, en el día a día, en nuestra sociedad, no nos encontramos estos subtítulos, pero si nos encontramos con estas chicas. Solo 3:33 minutos, y un único encuadre de cámara, convierten el escupir pipas en un debate abierto sobre la eficacia del sistema educativo. 

¿Es solo ficción o se refleja una parte de la realidad que nos rodea? Muchos han visto en este cortometraje, Pipas,  el reflejo de una generación, la denomina generación Ni-Ni. Quizás si se hiciese una encuesta en el país, nos asombraría la cantidad de gente que cree que el número π es una letra japonesa (spolierPie en la boca!!! eso creen nuestras protas chonis). Si paseamos por el parque de cualquier ciudad, en algún momento nos encontraremos con una situación muy parecida a la de Pipas, pero estamos tan acostumbrados a estas, son tan comunes, que ni si quiera nos extrañan:dos o más jóvenes, que solo hará unos años cuando aún creían en los Reyes Magos (spolier!!Pie en la boca creo que los Reyes Magos son los....), a las doce de la mañana sentados en un banco, bajo la acogedora sombra de un árbol comiendo pipas o fumandose hasta el césped no es tan extraño. Este video es un reflejo de una situación que viene afectando a nuestro sistema educativo desde hace ya bastantes décadas, y que en los últimos años parece haberse acentuado. Estamos hablando del FRACASO ESCOLAR.

Las malas notas, especialmente en idiomas y ciencias, el absentismo escolar, el abandono del sistema educativo antes de tiempo…,son aspectos reflejados en este cortometraje Pipas (además de comer pipas y más pipas con la boca abierta) que afectan, por desgracia, cada vez a un mayor número de jóvenes en nuestro país, la denominada generación NI-NI (ni estudian, ni trabajan). En el cortometraje Pipas, además de estos aspectos, también se puede comprobar cómo se desestima el valor de los conocimientos, como estas dos chicas no consideran importante el hecho de que el “novio” (si se le puede llamar así) de una de ellas quiera estudiar, acabar la E.S.O, aprender matemáticas o inglés, ¡si al final va a ser panadero!. Y es que, aunque quizás en este video se exagere, en cierta medida, la realidad no está muy alejada, de hecho hay diversos informes, como el informe PISA, que muestran diversos puntos débiles de nuestro sistema educativo.

Asimismo, también por medio de Pipas se nos presenta un modelo de sociedad en el que las relaciones intimas adquieren matices  peculiares: una de las chicas no confía en su “pareja”, no confía en sus palabras ni acciones ni decisiones, menospreciando la idea que tiene su “novio” de estudiar, sin ofrecerle ni apoyo ni compasión. (Me apetecen pipas) 

Es una pena comprobar que para muchos jóvenes prima la pasividad, tanto educativa como social, la ignorancia (por ejemplo, una de las chicas de Pipas no sabía qué era la E.S.O o ninguna de las dos sabía qué era el número π, para ellas una letra japonesa), la desmotivación hacia los estudios, hacia afrontar situaciones de aprendizaje y adquisición de conocimientos. Pero además, si nos fijamos en su vocabulario, resulta difícil que con estás "chonis" se cumpla la regla del "idioma loable lo hable quien lo hable" (Luis Piedraita), como tampoco el escuchar a los amigos, aceptar diferentes puntos de vista. 

En muchos aulas, demasiadas, nos encontramos con situaciones como las del cortometraje Pipas, con alumnos desmotivados para el estudio y para la vida, sin actitud reflexiva y mucho menos juicio crítico, alumnos que prefieren las pipas al inglés o las matemáticas. Deberiamos dejar de criticar a estos jóvenes y preguntarnos qué hemos hecho para que lleguen a esa situación. 

Se nos olvida que la escuela debe formar personas con pasión, y no pasividad, hacia el estudio, con una actitud positiva para seguir aprendiendo a lo largo de la vida, para aprender idiomas, cada vez un requisito más importante en la sociedad de la globalización, erradicar el conformismo, una de las epidemias que más muertes mentales ha causado. Se trata de erradicar esta ignorancia y formar adecuadamente al futuro, a quienes se quedarán en manos de todo cuando nosotros hayamos ahuecado el ala. 

Os invito a ver el cortometraje Pipas, comer pipas y reflexionar sobre la absurda, pero realista, situación.

Pipas y chonis ¿se puede pedir más? (unas pipas con sal, quizás)

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