La preparación de las paredes es un requisito previo y imprescindible para un buen pintor y para toda operación de pintura: desempolvado, lijado, decapado, enmasillado, lijado, etc., deberán hacerse cuidadosamente, ya que depende de ello el buen resultado de sus trabajos. Presentamos un manual de bricolaje que les ayuda paso a paso en esta tarea no siempre tan sencilla y simple de hacerla para los aficionados sin mucha experiencia en el mundo del bricolaje.

El desempolvado.

Quitar los muebles, alfombras, cuadros y apliques o cubrirlos con tela o plástico. Extender cartón o plástico sobre el suelo en toda la superficie de la habitación y proteger los zócalos con la cinta de papel.

La primera operación de los pintores consiste en un desempolvado cuidadoso de las paredes y del techo, con un cepillo de grama. En el momento del lavado no puede quedar ni polvo ni fragmentos de pintura desmoronada.

El lavado.

Si se lava las paredes para que desaparezca la pintura existente, la dosis de producto detergente debe ser muy fuerte: cinco cucharadas por cada litro de agua. Mojar aproximadamente medio metro cuadrado, desde abajo, y luego frotar fuerte con la esponja. Cuando un cuadrado está terminado, aclarar muy cuidadosamente con agua limpia y pasar a la parte superior. Tener cuidado de cambiar el agua a menudo.

El decapado.

Las resquebrajaduras proceden generalmente de una pintura que no se adhiere debidamente a su soporte, por lo que es bastante frecuente en las pinturas de agua, pero también puede presentarse cuando se superponen dos lacas de calidades distintas.

Si las superficies resquebrajadas son grandes es imprescindible que el pintor proceda a un decapado antes de volver a pintar con una pintura al óleo o una pintura gliceroftálica. Para decapar, extender con un cepillo, sobre la pintura que se debe quitar, un diluente preparado en cualquier tienda especializada. Se produce una especie de borboteo, y la pintura se desprende en seguida del soporte. Basta entonces raspar con la espátula de yeso. Aclarar bien, con aguarrás o con agua clara. El decapado se efectúa sobre todo en las entabladuras ya cubiertas de pintura laqueada o al óleo.

El lijado.

Cuando las paredes han sido lavadas o se ha disuelto la pintura el pintor tiene que nivelar las desigualdades procedentes de la supresión de molduras, varillas de madera o corrimientos de pintura.

Hacer un primer lijado de las desigualdades, primero con una raedera triangular, para quitar la mayor parte; luego, con un papel de esmeril o de lija para perfeccionar el trabajo. Para frotar de modo uniforme utilice un corcho de apomazamiento o, a falta de ello, un trozo plano de madera, en el que se ha fijado el papel de lija por medio de unas chinchetas. Se puede utilizar una lijadora eléctrica pero se tiene que tener cuidado para no dañar demasiado las paredes.

Cuando se utilice la raedera triangular para desgranar las desigualdades del yeso aplicar uno de los cortantes sobre la superfi¬cie que deba nivelar y mantener paralelo a esta superficie, raspando de arriba abajo, sin forzar demasiado.

Toda operación de raspado, desgranado o lijado debe ser seguida de una posterior limpieza del polvo en seco, con el cepillo de grama.

De este modo el pintor o el manitas tiene las paredes preparadas para enmasillar y pintar.

 

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