Treinta y cuatro horas viajando desde mi ciudad, todo para  ver uno de esos fenómenos que sólo puede suceder en un lugar maravilloso del mundo, Sudáfrica.

Soñaba con ir a visitar la famosa playa de Boulders en Simon´s Town, Ciudad del Cabo y ver de cerca de estos intrépidos animalitos en su hábitat natural.

El resultado, espectacular, para nada decepcionante.

Allí estaban ellos, jugueteando y dándose chapuzones sin importarles la cantidad de turistas que allí estaban reunidos para verlos. Había cientos de ellos.

Si viajas a Sudáfrica no te lo puedes perder. Son pequeños, graciosos y muy simpáticos. El agua está muy fría en esta parte del mundo, así que me hice con un traje de neopreno y conduje una hora y media desde Ciudad del Cabo para pasar la tarde correteando en búsqueda de pingüinos. Efectivamente es uno de esos momentos que se graban en tu memoria para siempre.  

Por un lado me daba un poco de pena que estos animalitos estuvieran rodeados de extraños haciéndoles fotos e intentando tocarlos, y ojo, que por lo que me contaron las personas que viven allí, pueden llegar a morder.

Intenté permanecer en silencio, no molestarlos mucho, y dejarlos hacer, con la única intención de observarlos durante horas. Incluso intenté imaginarme que era uno de ellos. ¡Hasta donde puede llegar la mente humana! Lo mejor es verlos zambullirse en el agua y tomar el sol, están tan relajados que es increíble.

Es una experiencia altamente recomendable para los amantes de la naturaleza.

 

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