Pude encontrar que de dos caminos, uno no lo iba a elegir yo. La flecha torcida me mentía, y a cada paso giraba dormida, daba vueltas en mis ojos, mezclando colores, inventando direcciones. Y si ahora me agarras de la mano seguramente te siga, probablemente ni lo piense. Pero a veces tenes que saber que la ironía no está en lo que hago después, sino en mi compañía; porque frágil, dormida, poseída, nunca voy a ser la misma, y cuando me quieras mirar a los ojos siempre los vas a ver desmayados. Ya no me quedan colores para mostrarte, hagamos como quieras, pero lo que quiero yo siempre va a estar en mis frases. Entendí que los filos siempre fueron dos. Supe descubrir que a esos caminos solo le faltaban mis pies gastándolos.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: