Creo que amo demasiado mi libertad para dejarme castigar por una mordaza. Pienso que mi interdependencia, comparada con la de otras personas, no ha de ser mucho lo que pudiera presumir;  sin embargo, indistintamente de lo mucho o poco que ella represente, no estoy dispuesto a ceder espacios ni a minimizarme en el privilegio que haya conquistado, los hábitos que he desarrollado de viejo ni voy a privarme de las ventajas propias de la adultez ni de la vida personal y propia que se gana cuando se tiene vida “autónoma” y casa propia.

 

Los gobiernos y sus políticas tienden a minimizar la expresión libertaria de cada individuo. Una razón para ello es imponer límites donde algunos individuos excedemos nuestros linderos, invadiendo espacios ajenos. Así, la música que escucho a un volumen impropio no debe perjudicar a mi vecino. Mi derecho de paso. al caminar peatonalmente, no debe perturbar el derecho de circulación ajeno, sea del modo vehicular o de la natural movilidad. Similarmente, más allá del derecho común y de la reciprocidad comunitaria, el Estado y sus Gobiernos, imponen controles sobre las libertades individuales de algunos de sus ciudadanos para perpetuarse en el poder, para financiar sus gastos administrativos excesivos (debidos a su insostenibilidad e ineficiencia económica), mismos que afectan y perjudican el general y necesario crecimiento de toda la nación y su población.

 

Es obvio que una excesiva libertad económica perjudica la actividad comercial de otros con menos influencias económicas y menos participación en los mercados. En una economía muy abierta hacia el capitalismo mercantil es normal que una parte de los muchos negocios se concentren en monopolizar ciertos sectores y, a fin de cuentas, al hacerlo,  los más perjudicados somos los consumidores y trabajadores asalariados, que no tenemos negocios ni empresas propias, particularmente cuando “las reglas de juego” de la sociedad comercial en que vivimos son impuestas por los sectores adinerados y altamente manufactureros; no obstante, los consumidores y trabajadores tenemos que hacer una clase de simbiosis para sobrevivir: Si no lo hacemos, sufriremos consecuentes privaciones salariales, mermas en el disfrute de comodidades y bienes producidos por las inherentes presiones económicas en mercados en eterna competencia.

 

Los gobiernos, por no saberse conducir como EMPRESAS colectivas  -sino como serviles instrumentos de las mismas- fracasan en esa administración para el bien de todos y se subordinan a participar –unipolarmente- en fines distintos a los establecidos por sus Constituciones, defraudando las expectativas de sus Democracias.

La creciente y excesiva población,  la sobrecarga en los abultados presupuestos nacionales ha demostrado la ineficacia administrativa de muchos gobiernos y la seguridad nacional–así como el tema de la salud- se delega a empresas privadas porque los gobiernos  usan la “seguridad social” como una caja chica en todas partes del mundo (¿alguien no se queda con algo de dinero en el camino?).

La “ingobernabilidad”, un término inventado para combatir la discrepancia en el desacuerdo político y la disidencia, se restituye a fuerza de represión. La masificación de la violencia urbana es parte de una de las estrategias en los mecanismos de control del Estado, cuando éste apela a un “bajo perfil” para camuflarse como el hampa o la guerrilla, mediante tácticas de terrorismo y sicariato selectivo: ¿Quién se expondrá cuando se sabe vulnerable?

Jamás olvidaré cómo se manejó el gobierno de Hugo Rafael Chávez ante tales tácticas de segregación política discriminante. Hoy nadie puede “ofenderle” opinando distinto, sin pasar por las dificultades de un proceso judicial, sin deber presentarse ante jueces o policías, pero él y sus seguidores acuñaron frases peyorativas contra sus opositores políticos “escuálidos”. ¿Cuántas veces no insultó a muchos en sus aburridas cadenas televisivas? Decenas de veces insultó a presidentes, gobernadores ¡seres humanos! (A Insulza –de la OEA- le decía Insulso).   Un gran mentiroso ha manipulado los recur$o$ y las “leyes” de Venezuela como si fuese un ser “divino” (Dios obre pronto sobre ese país).

Recuerdo la cantidad de personas que se sintieron perseguidas del gobierno cuando se alinearon con la disidencia en “el paro petrolero” del 2002. Esos niños y familias padecieron la represión del Estado, pues, según se decía, el paro tuvo que ver con reclamaciones contractuales de los trabajadores petroleros, pero –como respuesta- las familias que vivían en las instalaciones de PDVSA sufrieron la discriminación y la represión de la GN, al punto que las desalojaron sin darles el reclamo salarial (siga el link) que exigían y, por meses, se sintieron asoladas y discriminadas… Es cierto que no eran inmensamente pobres, pero sus gastos eran altos y tenían un respaldo contractual y político; por tanto, algún derecho les asistía y, aún así, muchos se marcharon del país y ganan mucho mejor delo que podían en Venezuela: Pagaron un precio de indignación, soberbia, etc., pero están libertos de la manipulación política y ganan dinero en dólares, una cosa que “regula” Cadivi y yo mismo no pude obtener ni un centavo de dollar para salir del país…

Muchas personas están siendo desplazadas por diversos motivos. En Irak la guerra mueve a miles. En Colombia, la guerrilla y el desempleo, son parte de la movilidad. En Venezuela –muchas injusticias- hacen que centenas de personas procuren sus pasaportes, visas y es muy probable que no todos tengan éxito en salir del país con la remesa de dólares que les corresponde: El impacto económico, las disminuidas ofertas de trabajo y negocios en decadencia son parte de la densa sombra gris que crece desde las zonas fronterizas con el país autocrático y su vecino democrático: ¿Conviene a Colombia “simpatía” con gente que participaba en la guerrilla? ¿Conviene a Latinoamérica gente congraciada con las FARC y su narcoterrorismo?

 

Pido a toda Colombia sepa apreciar las libertades que tienen.

Uds., Colombianos, tienen la libertad de comprar dólares sin control restrictivo de su gobierno. Puedo comprar mercancías en Panamá o en USA, y mi compromiso es pagar con los medios lícitos que pueda ¡Es así en Venezuela?

Es una pena la presión del hampa mundial pero, simpatizar (e insertar) en cualquier gobierno gente que tuvo fuertes lazos de arraigo con la guerrilla no es una opción para Colombia (no diré nombres) Ustedes han avanzado demasiado para retroceder... Pienso que el próximo gobierno del país que me da cobijo ha de ser HOMBRE. Una mujer, independientemente de su pasado y curricula profesional, no  reúne el perfil ni fortalecería la continuidad de la línea dura seguida por Uribe; sin embargo, el siguiente gobierno en suceder habrá de apuntalar su diplomacia y economía, puesto que buena parte del tráfico  comercial colombiano se ha visto disminuido por el gobierno venezolano: La soberanía económica depende de la interdependencia comercial con países vecinos.

En este particular, apoyo la presencia de militares que se ofrezcan para asesorar a Colombia... ¿No tiene Venezuela a miles de cubanos como "médicos" de "Barrio Adentro", que son quinta columnistas de la "revolución" cubana?

El gobierno venezolano ha mermado la economía de miles de personas por la imposición desigual de un yugo de “control de cambio”; mientras la burocracia chavista tiene privilegios, mismos que los gobernados son abiertamente desposeídos de casas y tierras que les son invadidas, al tiempo que son injustamente limitados por un control cambiario que sólo les aporta divisa$ a quienes las malgastan en armas y demagogia, en lugar de progreso sostenible y planificado.

En suma, para “no alborotar el avispero” pido un milagro electoral para Colombia y una solución para el tema Venezuela. Las palabras del presidente Uribe son medidas y sabias: “Nada se le debe a la guerrilla por haber devuelto a un par de presos y a uno muerto”. ¡Es verdad! No es un rescate ni una forma de “devolución”, sino un acto hipócrita y manipulador de la narco-guerrilla; pero, como bien lo dijo Uribe ¿Cómo permitirse defraudar traicionar a millones de colombianos, si la guerrilla secuestrará a otras personas, tan pronto liberen a los presos que ha capturado el ejército de Colombia.

 

El tema Venezuela es el repetido ataque verbal y los amagos de guerra orquestados por el dictadorzuelo de Miraflores. La detención de 8 supuestos espías colombianos deja ver mucho de la maniobra manipuladora de ese gobierno. La discriminación, por mi nacionalidad, no es una forma de maltrato que haya vivido –acá- en Colombia. ¿Caerá el próximo gobierno en las trampas que tiende el gobierno “revolucionario” de Hugo Rafael?

 

La Dra Sanín, en una entrevista televisada de los candidatos a la presidencia en RCN, reveló parte de su naturaleza. Ella invitó al Sr. Mockus a que se le uniera en su campaña “conservadora” y éste la rechazó en público… La forma en que la Sra. Sanín bajó su rostro de descontento, me pareció una señal de irrespeto a la teleaudiencia y un acto de naturaleza poco confiable. El Sr. Petrus, por mucho de lo que le he visto en sus alocuciones de prensa, no me inspira nada de confianza y, además, los colombianos ya saben de las simpatías de la hipócrita izquierda ”revolucionaria” y la militancia de su pasado político...

 

Hugo Rafael es una amenaza para Venezuela y para Colombia. Un comportamiento anti-cívico y recurrente, como lo ha demostrado en muchas ocasiones, es insano para la prosperidad de Venezuela y cualquier país que no siga su hipócrita ideología: Socialismo para el pueblo (capital$mo para él y los suyos).

 

Son muchas las cosas que no me permito decir. Creo que el ex ministro Santos es la mejor opción para asegurar el proceso iniciado por el gobierno de Uribe; de no ser la alternativa superior y mejor, ¿por qué la adhesión de líderes conservadores?. En todo caso, es el tiempo y las votaciones de miles de colombianos las que decidirán un nuevo presidente que detenga o se enfrente a las petulancias de Hugo Rafael Chávez y la narco-guerrilla.

 

Permita Dios que Colombia despierte del engaño de muchos hipócritas y políticos, ya que “es indispensable consolidar y fortalecer esa política” de unidad por el bien de Colombia: Soy uno de los que abandonó un país al comprender los riesgos (ocultos) de la relación de simpatías entre el héroe de la retaguardia de Miraflores (Venezuela) y la narcoguerrilla.

Por otro lado, también, pido a Dios otro golpe a la guerrilla. No deseo que el mundo olvide la inteligencia que hizo posible un "Jaque Mate" que libertó a un grupo de cautivos que, por cierto, nada debían agradecer al gobierno de Chávez, pero -en cierta clase de política- la hipocresía vale, para cuidarse la espalda. Sé de miles de personas que se unieron en oración para el mismo propósito de liberar cautivos y, en ese sentido, procuraré ORAR (no rezar) para que muchos sean liberados y latinoamérica sea libre de la guerrilla (y de dictadores).

 

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