A pesar de todo logró casarse con Fayina

A pesar de todo, en 1963 logró casarse con Fayina, con la que tuvo dos hijos (una niña y un niño). Pero su vida no mejoró con aquello. Un pésimo caldo de cultivo que, sin duda, avivó el fuego del odio en el interior de este pintoresco sujeto.

Esta etapa exacerbó, todavía más, su obsesión por el sexo. «Su primer crimen sucedió de forma un poco casual. Sintió impulsos sexuales y raptó a punta de cuchillo a una niña de 9 años que se llevó a una pequeña cabaña que había alquilado», determina Merino. A sus 42 años, trató de violar a la niña, pero le era imposible conseguir una erección. «En el forcejeo la hirió con una navaja y, cuando vio la sangre, se violencia se desató», añade la experta.

En 1981, Chikatilo encontró trabajo funcionario de una fábrica. Suelo decir que los asesinos en serie son drogadictos, pero la sustancia a los que son adictos se la facilita su organismo cuando hacen estas atrocidades. Igual que otra persona adicta, el periodo de abstinencia, el mono, aparece cada vez más pronto», destaca Merino.

«Los asesinos aguantan el síndrome de abstinencia más tiempo durante los primeros crímenes. Tanto en barbarie, como en frecuencia», añade la experta. «Llegó a matar a madre e hija en el mismo día. Se volvió compulsivo y fue incrementando el ritmo de muertes», determina Merino.

A los niños y niñas solía engañarles con comida para que le siguieran. «Le llamaban “la bestia” porque entraba en un fuerte trance cuando mataba. Llegaba incluso a arrancar trozos de carne a sus víctimas mientras las trataba de violar y las asesinaba. Luego, se los comía», determina Merino.

Pero también era un destripador, pues solía destrozar los cuerpos de aquellos pobres desgraciados con cuchillos hasta sacarles los órganos.

destripador

«En el caso de las mujeres, les mutilaba los pezones y se los comía. Se los arrancaba a mordiscos o mediante cuchillos. En el caso de los hombres les amputaba los genitales», determina Merino. Pero no solo eso, sino que solía sacar los ojos a las víctimas. Personalmente, considero que era una forma de despersonalizar.

Sin ojos, dejaba de identificar como seres humanos a sus víctimas y las trataba como su fuesen objetos. Sucede lo mismo con muchos asesinos que tapan con bolsas las caras para evitar tratarles como seres humanos», determina la directora de «Elena en el país de los horrores». Por si todo esto fuera poco, cuando terminaba (y veía que no había podido tener una erección por ser impotente) eyaculaba sobre su mano y dejaba el semen con un palo sobre sus víctimas. «Empezo a matar por su disfuncion sexual. Dejaba semen en sus cadáveres, aunque no les introducía el pene porque era impotente. Con una ramita las dejaba en la vagina», destaca Merino.

El «Asesino X»

En un primer momento, el psiquiatra consultado hizo solo una aproximación al perfil psicológico del asesino. Sin embargo, posteriormente entregó un informe de 65 páginas en el que perfiló, de forma pormenorizada, sus características en base a los crímenes cometidos. El resultado fue la aparición de un «Asesino X» con unos rasgos que cumplió totalmente Chikatilo.

-Debía medir aproximadamente 1,67.

-Debía ser heterosexual. «Afirmaron que no era homosexual porque, aunque mutilaba los genitales de los niños, lo hacía para feminizarles. El resto de sus víctimas eran chicas jóvenes o niñas», explica Merino.

-Era narcisista y arrogante.

-Era tímido, aunque integrado en la sociedad.

-No estaría casado y, en caso de estarlo, su mujer llevaría una vida independiente.

-Tendría antecedentes de violencia sexual.

asesino

El hombre que cambió la URSS

A pesar de que Chikatilo comenzó a perpetrar sus crímenes en 1978, no fue hasta 1984 cuando las autoridades rusas admitieron que se encontraban ante un asesino en serie y empezaron, realmente, una investigación seria para atraparle. Hasta ese momento, se había considerado cada caso por separado y de forma independiente. Este era Mikhail Fetisov quien, junto a Viktor Burakov, consiguió la colaboración de un psquiatra, Bukhanovsky», destaca Merino.

Aquel año, debido a que las autoridades todavía eran reticentes a admitir la existencia de un criminal así, los encargados del caso se movieron con sumo cuidado a la hora de realizar sus pesquisas. Con un perfil del asesino más bien somero (no querían levantar sospechas) el KGB (el servicio secreto soviético) comenzó una gigantesca labor para detener al culpable.

Finalmente, la ayuda de los psiquiatras permitió atrapar a Chikatilo en septiembre de 1984. Todo podría haber acabado en ese punto, con una lista de 32 víctimas a sus espaldas. «Él era un fenómeno genético porque tenía dos tipos de ADN. Por eso, cuando compararon su sangre con el semen dejado sobre las víctimas, no coincidió», destaca Merino.

Ese dato lapidario se unió a que era miembro del partido comunista, comulgaba 100% con el régimen, era un funcionario, y la policía prefería seguir manteniendo la versión de que los asesinos en serie eran cosas del capitalismo. «Le metieron en una jaula para protegerle de los familiares de las víctimas. Fue declarado culpable y el 14 de febrero murió ajusticiado de un tiro en la sien.

Fuente Historia original/ABC.es/El necrófilo caníbal que destruyó la gran farsa de Stalin y el KGB: «En el paraíso de la URSS no existe la maldad» Parte 2

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