Nada personal, televisión de vanguardia en México con Margarita Muñoz

Nada personal, televisión de vanguardia en México

Estoy sorprendido, muy sorprendido con Nada personal de Televisión Azteca. El primer capítulo estuvo bien propuesto, tiene unos estándares de calidad muy altos y la estructura dramática está planteada de una manera excepcional. Cumple con la gran dosis de suspenso y acción que una serie de esta dimensión necesita. Es difícil sentarse a ver esta serie y despegarse del televisor, porque es una historia que entretiene y mantiene al televidente pegado a la pantalla. Esta es una muestra de que se pueden hacer nuevas adaptaciones decentes y únicas.

El flashback como recurso narrativo en el primer capítulo ha sido usado en algunas producciones, pero aquí es una herramienta mesurada para empezar a desmantelar el hilo conductor que se tejerá entre el centro de la historia y lo que se irá viendo posteriormente. Las actuaciones principales están bien logradas; Margarita Muñoz es una actriz que cada vez mejora sus interpretaciones, este personaje puede ser uno de los más complejos de su carrera y lo está haciendo bien. Desde la postura del guion, el personaje está compuesto milimétricamente por una estructura literaria sólida.

Valentino Lanús es un actor que creció en las filas de Televisa, y con este cambio está demostrando el talento que lo ha acreditado como uno de los mejores actores de su generación en la televisión. Su personaje de Alejando Castillo poco a poco ha ido evolucionando en las primeras emisiones de esta serie, y ha logrado demostrar porque los buenos libretos están conectados con el talento. Su interpretación es natural y creíble.

El triángulo que se crea con el actor Matías Novoa, de nacionalidad chilena e hijo de TV Azteca, está compuesto de un modo verosímil. Matías Novoa es un actor que ha sabido versar sus personajes, y aunque la mayoría han sido de carácter fuerte, este personaje en especial es la posibilidad de demostrar su capacidad dramática para poderlo diferenciar de otros personajes que ya ha representado.

Me gusta la actuación de Kika Edgar, y más que gustarme, me impresiona su personaje que, sin ser de un rol protagónico, enseña por qué es importante desprenderse de la casa y buscar nuevos rumbos, buscar personajes que exijan y que como personaje principal sin ser el estelar, demandan tiempo y escenas actuadas con rigor.

Un aplauso de pie para Juan Soler, como el antagonista corrupto de Nada personal es sorprendente. Definitivamente cambiar a Televisa por Azteca puede ser una tarea difícil, más cuando no se sabe a ciencia cierta cuáles serán los resultados, pero acá estamos frente a uno de los sucesos más importantes de la televisión mexicana, no sólo por la transmisión y la nueva realización de una historia cruda, visceral y real, sino porque la creación de historias que nacen de la propia cotidianidad de un país, que como muchos en américa latina está inmerso en la corrupción, la deshumanización de la sociedad y la podredumbre que esconden los poderes políticos, es un paso de vanguardia televisiva. Raúl Rey, personificado por Soler, es una muestra de eso, es la punta del iceberg hecho en televisión, es una forma de desmantelar por medio de la ficción, eso que se esconde en el México lindo querido. Acá pesa más el talento que el divismo, pesa más la historia y el personaje, que la espectacularidad del rating con el que Televisa quiere vender sus historias.

Pero como no todo en Nada personal es bueno, debo decir que hay dos cosas que a la hora de verla resultan incómodas. Uno es el descuido que muchas veces tiene Azteca para la elección de sus personajes secundarios, dedican tiempo a la escogencia de sus protagonistas, y a la hora de elegir esos personajes que les harán el peso a esos protagonistas, o esos actores de apoyo, toman malas decisiones y terminan teniendo actores que quedan en deuda con la historia. Y lo segundo, la canción de salida, la interpretación de Ximena Sariñana y Jesús Navarro de “Nada personal” no le hace justicia a la excelsa interpretación del señor Armando Manzanero y Lizette. Son detalles que hay que cuidar, porque una buena producción se hace buena por el cuidado de cada uno de sus engranajes.

Como nota adicional; que bien realizada está la apertura de la serie. Y algo más, el éxito no sólo se puede medir en audiencia, sino en calidad y riesgo. En esto, jamás podrían competir series de tan pésimo gusto como La piloto así gane en rating.

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