Varias llamadas a la organización protectora de animales El Refugio, de Madrid, alertando de una situación que se estaba viviendo en la carretera entre Ávila y El Espinar. Una perra protegía, poniendo en peligro su propia vida, a su compañero, un perro color canela que se encontraba tendido, muerto, junto a la cuneta, tras haber sido atropellado.

Dulcinea, que así es como se le ha puesto de nombre a la protagonista de esta historia, estuvo 15 días protegiendo los restos de su compañero y siendo observada por las muchas personas que, a diario, pasan por esta vía. “Parece que lo defiende y, aunque se vaya muy lejos, porque se asusta con la gente, siempre vuelve”, relataba Alejandra, una de las personas que avisó a la protectora de animales, alertando de la situación.

Fueron varios los intentos que tuvieron que hacerse para conseguir capturar al animal. Con la cerbatana, finalmente, se consiguió, evitando, así, que Dulcinea siguiera los pasos de su compañero y se sumara a la cifra de los cerca de 3.000 perros que fueron atropellados en las carreteras durante el año 2008.

Ahora, Dulcinea, una perra de color blanco y gris, mestiza, de aproximadamente un año de edad, comparte celda con Narnia y Calcetines y espera, alejada ya de su compañero muerto, una familia que la adopte.

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