Pero… ¿Qué es la verdad?

William Muñoz La Cruz

El significado de la verdad, según el diccionario de la Real Academia Española, nos muestra, entre muchos señalamientos, que es un juicio o proposición que no se puede negar racionalmente, así mismo apunta sobre una existencia real de algo o también la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Pero para algunas personas sencillamente la verdad no existe.

Serafín Gómez es un empresario de manufacturas dedicadas al turismo nacional. Creó un producto que para él resultaba bellísimo y útil para el turista que lo comprara. Dedicó mucho tiempo en la confección de libretas que incluían fotos de lugares atractivos del planeta. Estaba convencido de que al sacar el producto al público, se vendería en grandes cantidades. Cuando las libretas aparecieron en el mercado nadie las compró, y el material quedó guardado en un depósito acumulando polvo, El empresario al invertir una gran cantidad de capital, convencido de su venta, puso en riesgo su empresa colocándola al borde de la quiebra.

Gómez adicionó a su producto lo que él consideraba muchas verdades: bonito, útil, práctico, económico. Se confió demasiado en su intuición y terminó convencido de que los adjetivos o valores agregados que imaginaba sobre su mercancía, serían compartidos por todo el mercado.

Todos coincidían con el empresario de que se trataba de una libreta con una fotografía de un sitio de Venezuela, era la verdad compartida por todos. El producto descrito por el fabricante existía. Consistía entonces en una afirmación objetiva. Solo cuando comenzaron las propiedades sobre el producto, todo cambió. La estética y las utilidades de los blogs, no eran compartidas por todos y nadie en su entorno quiso asegurar, familia y socios, que la venta sería cuantiosa.

Todos coincidieron en una verdad: Serafín Gómez fabricó 250 cuadernillos de notas con una fotografía del Panteón Nacional y otros 250 con la imagen de la Laguna de Arestinga.

De esta forma, si existe una verdad. La verdad de la existencia de algo palpable a la vista de todos. Las propiedades o los adjetivos dependen muchas veces de nuestra imaginación y de lo que necesitamos creer. En ocasiones encontramos personas que comparten lo que creemos, en partes o en todo.

Pero no culpemos a Serafín Gómez por su equivocación, él estaba convencido de haber creado algo y ese producto como elemento primordial fue compartido por los demás. Existía una verdad.

Si no somos dueños de la verdad, entonces no somos dueños de lo que creemos. Al momento de no enfrentarnos a una situación diferente, somos dueños de lo que creemos porque es la verdad que tenemos hasta ahora.

Un ejemplo; las controversias sobre la muerte de Adolf Hitler

Según Traudl Junge, secretaria personal del Führer, en el libro Hasta la última hora, asegura que Hitler renunció a intentar huir de Berlín, en su bunker ingirió una cápsula de cianuro y luego se disparó un tiro en la cabeza. Esta también fue la versión oficial de los aliados sobre la muerte del líder alemán.

José García Alvares, investigador, escritor y divulgador de temas relacionados con Nostradamus, sostiene que Boormann y Goebbels descubrieron que Hitler era judío adoptado por alemanes. y como venganza por la pérdida de la guerra, mientras Bormann retiraba posibles testigos, Goebbels mató a Hitler de un tiro en la cabeza.

En el libro “Lobo Gris: el escape de Adolf Hitler”, de los autores Gerrard Williams y Simón Dunstan, basado en investigaciones del argentino Abel Basti, sostiene que Hitler escapó a la Argentina y que vivió en el país hasta su muerte, en el año 1962, a sus 73 años.

No he encontrado en mis investigaciones, confrontaciones ideológicas sobre un punto fundamental que envuelve todo lo acontecido durante la segunda guerra mundial. Un acontecimiento protagónico de suma importancia. No cabe la menor duda de que Adolf Hitler existió.

En la vida, estamos sometidos a innumerables situaciones que nos obligan a poner en duda nuestras creencias. Cuando alguien descubre que vive una mentira ideológica, inmediatamente la descarta: Esto ocurre casi siempre cuando algún escenario desenmascara la creencia que vive el individuo. No necesariamente tiene que cambiarla por otra inmediatamente, puede ser el momento de comenzar a indagar para conseguir un nuevo camino; lo que significa que nuestra creencia, en ocasiones, se torna quebrantable. Pero lo que desfigura muchas veces la objetividad es el entorno, comprendido entre adjetivos y adverbios, cuando se elabora un escenario alrededor del sujeto o la causa que consideramos verdadera.

La verdad existe como elemento que reúne los conceptos o características para conferir una idea semejante para todos. Algunos creen que la vida es larga, para otros muy corta. Hay quienes ni siquiera piensan en ello pero de algo estamos seguros, para morir, primero debemos estar vivos, esto es un ejemplo claro de la verdad.

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