(Eclesiastés 3:14)

PERMITAMOS QUE DIOS SEA DIOS (Eclesiastés 3:14)

Dios ha establecido de manera soberana e independiente un plan para la vida de manera que nosotros no podamos intervenir en ella, y esto es algo que ha hecho para que las personas le reverenciemos. ¡Qué diferente es esta imagen de la vida bajo la soberanía de un Dios viviente de lo que la mayoría de las personas creen que Dios es!

El secreto es que el conocimiento de Dios en una relación es lo que produce el gozo. No estamos en poder de un “Gran Eliminador Cósmico del Gozo”, un concepto que muchas personas parecen tener respecto a Dios. Dios se deleita en el gozo de los seres humanos.

Esta palabra dice que todo lo que se disfruta debe ser descubierto dándonos cuenta de que Dios es el que está encargado de todo y Él adaptará Su plan para cualquier persona. “El temor del Señor es el principio de la sabiduría” (Proverbios 9:10). Hasta que la persona no reconozca y confíe en la sabiduría superior de Dios, esa persona no habrá empezado a temer a Dios.

La mayor parte de las luchas en la vida tiene su origen en el hecho de que pretendemos representar el papel de Dios nosotros mismos, deseando ser responsables de todo lo que nos sucede. Dios no va a renunciar a Sus prerrogativas. No se puede añadir nada a ello, ni se puede tampoco eliminar nada. Dios lo ha hecho de tal manera que los hombres se vean obligados a reverenciarle.

Señor, perdóname por pensar que sé lo que es mejor para las personas a las que quiero y para mí. Enséñame a confiar en Tu obra, porque yo sé que no se puede añadir nada a ella. Amèn

Permitamos que Dios sea Dios

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