El perdón, una terapia

EL PERDON, UNA TERAPIA

 

Una terapia se puede definir como el tratamiento a realizar para alcanzar la cura de alguna enfermedad.

El perdón es el disculpar a alguien que nos ha ofendido, dejar a un lado la falta cometida por esa persona que nos ha lastimado.

Motivados por encontrar cura a nuestros males recurrimos a diferentes lugares para tratar de encontrar el mejor lugar y que nuestros problemas desaparezcan. Sin embargo estamos lejos muchas veces de hacer que estos tratamientos tengan un buen éxito puesto que las enfermedades son la manifestación de lo que pasa en nuestro interior.

Durante toda nuestra vida vamos acumulando sentimientos, emociones y creencias que en ocasiones nos pueden hacer mucho daño porque hacen que nuestro cuerpo enferme.

En estos días se habla del perdón como una terapia para liberar nuestro ser interior de todo aquello que lo afecta. Eliminar las intenciones de venganza y odio hacia quien nos ha hecho daño puede tener un efecto liberador.

El perdón es un proceso de reconciliación, es una decisión personal. Una terapia que libera la mente, el cuerpo y el alma.

Cuando se llega al perdón, se termina con las emociones negativas que acompañan el recuerdo. La terapia del perdón cambia el significado de los hechos y el odio, el rencor, la venganza, la tristeza se abandona.

 

Beneficios de la terapia del perdón.

 

- El perdón es una de las formas más elevadas de alcanzar el equilibrio, la felicidad y la paz interior.

- Al perdonar se cura la persona que perdona y su entorno puesto que el perdón cura nuestra mente proporcionándole liberación. Cuando se aleja el rencor, cuando calmamos la ira, cuando decidimos liberarnos del odio que está allí dentro y que nos genera insatisfacción, infelicidad la calidad de vida que se tiene cambia. Se produce una liberación de emociones y pensamientos negativos.

- Cuando se realiza la terapia del perdón la depresión y el estrés se alejan. Porque la depresión puede surgir como una profunda tristeza al desear que las cosas sean diferentes a como en realidad son.

- Con el perdón se elimina la tensión porque se puede comenzar a ver nuestra realidad de una forma más positiva, más calmada. La terapia del perdón permite que se libere la sensación de tensión que nos agobia la mayoría de las veces asociada al miedo. El dolor de cabeza, la tensión muscular y los cambios en la presión arterial son el resultado del conflicto emocional que existe dentro de nosotros.

- El perdón ayuda a desarrollar estrategias que permitan manejar la ira y facilitan el nivel de respuesta que se da a eventos inesperados. 

- Cuando se llega al perdón se generan estados de satisfacción, se siente tranquilidad y se genera más confianza con respecto a otras personas. Muchos de nuestros dolores desaparecen, podemos dormir tranquilos, nuestro rostro cambia porque lo que existe en nuestro interior ya no es amargura, ya no existe nada que nos dañe, nos hemos permitido liberarnos, darle cura al mal que llevábamos dentro.

- Al liberarse los sentimientos de venganza, de odio, de rencor, se están evitando los efectos que pueden tener las emociones negativas. Se rompen todos los patrones negativos, se cura el alma.

- Si se piensa bien en todo aquello que nos lastima, que nos generan emociones y sentimientos negativos. La mayoría han ocurrido hace tanto tiempo que no vale la pena mantenerlos en nuestro presente. Es más, muchas de las acciones que nos dañaron, la persona que las cometió a veces ni se acuerda y somos nosotros los que seguimos manteniéndolas vivas, lastimándonos, evitando que seamos felices. El perdón, es una terapia que cura nuestro interior, sana las heridas y despeja nuestra mente.

- El perdón para nada es signo de debilidad, al contrario es una manifestación de valentía, de coraje y sabiduría. Es un gran paso hacia la auto realización.

- La terapia del perdón permite que se desarrollen en nosotros hermosas cualidades como lo son la generosidad, la compasión y la bondad llevándonos a tener una enorme fuerza interior.

El perdón no se puede entender como soportar lo insoportable. Cuando se llega al perdón tu tomas tu vida y continúas con tu camino, de igual manera yo hago lo mismo.

 

¿Cómo iniciar con la terapia del perdón?

 

Para comenzar, debemos perdonarnos a nosotros mismos. Es sentarse un momento a solas y comenzar analizar qué es lo que no nos gusta de nosotros mismos, que es lo que nos genera rabia, que es lo que nos rechazamos.

Existe una verdad que muchas veces la hemos escuchado en la calle y no le prestamos atención porque creemos que nada tiene que ver con nosotros y no es así. Cuando juzgamos o criticamos a alguien es porque en esa persona vemos un reflejo de nosotros mismos y estamos viendo en esa persona lo que nos choca de nuestro propio ser.

La cura esta en aceptar que cada uno es la suma de las experiencias de vida que ha tenido y desde antes de nacer. Todo lo que sintió nuestra madre cuando estábamos en su vientre nos afecta, como fueron nuestros padres con nosotros desde niños nos afecta, las creencias del medio en el cual crecimos nos afectan y no lo percibimos hasta el momento en que nos detenemos a pensar sobre lo que sentimos en nuestro interior.

Pedir perdón no es fácil, curar nuestra alma no es fácil y sé que hay personas a las cuales no nos queda fácil acercarnos pero necesitamos liberar y cortar de una vez con todas estas emociones y pensamientos dañinos para comenzar a darle un cambio a nuestra vida.

Yo, personalmente tengo una manera que me ha ayudado a perdonar a muchas personas que me han lastimado de una manera profunda y a quienes no me podia acercar porque ya murieron como en el caso de mi papa y mi abuela, porque los lastimaría como en el caso de mi mama y mi esposo que me han dado lo mejor de ellos de una manera que me lastiman sin querer porque ellos son el resultado de sus experiencias de vida, del montón de cosas que los marcaron desde pequeños. Hoy en día me siento libre, tranquila y en paz.

Es simple. Para realizar la terapia del perdón, tomo una silla y estando a solas la coloco al frente mío. Imagino en esa silla a la persona a quien debo perdonar. Comienzo a hablar con esa persona y le presento detalladamente todas las emociones, sentimientos y pensamientos que me ha generado. Saco de adentro con las palabras que necesito utilizar la rabia, la indignación, el dolor. Luego me siento en la silla y trato de ponerme en el lugar de esa persona. De pensar como esa persona y comienzo a responderme por qué actuó de esa manera, que lo llevo a lastimarme. El intercambio lo realizo tantas veces como sea necesario hasta liberarme. Al final me abrazo.

Durante esta terapia del perdón, al curar el alma, se liberan muchas emociones y se llora a veces porque es fuerte lo que se vive. Vale la pena hacerlo.

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