El Perdón y la reconciliación


   Una de las cargas más pesadas que puede llevar un ser humano durante su vida, es el odio y el rencor. En contraposición, encontramos al perdón y la reconciliación. Por supuesto que, cualquiera podría alegar la aceptable idea de, cómo perdonar a un criminal o, dónde dejamos a los derechos de las víctimas. Pues a esto podemos alegar, que el perdón no implica impunidad en lo absoluto.

   En éste artículo abordaremos el tema del perdón y la reconciliación desde un ámbito más personal, pues en el ámbito de las leyes dependeremos siempre de cuan efectivo sea el sistema jurídico y legal de los países donde nos encontremos. El perdón, así como el amor es un acto personalísimo, de manera que decir a viva voz: te amo o te he perdonano, sin sentirlo es un mero engaño para con nosotros mismos. No es necesario, ergo, manifestar ante nadie que has decidido perdonar, ya que el alivio del perdón te llegará cuando lo haces de corazón.

   A este efecto, me permito relatar una breve anécdota que me refiriera un buen amigo, que por cierto e irónicamente hoy día, es víctima de un sistema de justicia muy corrompido. Este buen amigo se llama Miguel Rodríguez Torres. Se desempeñó como Ministro de Interior y Justicia en Venezuela y al momento en que escribo estas líneas, se encuentra en prisión por manifestar sus opiniones en contra del sistema de gobierno en Venezuela. Hoy han transcurrido quince meses desde que fue llevado a prisión sin ninguna prueba en su contra y sin que se haya iniciado un juicio formal que le permita exponer su defensa y alegatos. Pero, permítanme ir directamente sobre la anécdota que él mismo relatara en una conversación con varias amistades de su entorno, dentro de las cuales yo me puedo considerar, afortunadamente.

   Miguel nos contó un hecho de su intimidad, un suceso muy doloroso relacionado con odio, resentimientos, venganza y rencor, en contraposición con el perdón y el amor cuando son sinceros, cuando son verdaderos. Miguel tiene una experiencia de vida donde mucha gente le manifiesta odio y rencor, mientras que, a parte de sus familiares y amigos, existe también mucha gente que le manifiesta amor sincero. En su vida se ha manifestado el deseo de venganza, el rencor y el resentimiento. Por fortuna, también lo han hecho y han prevalecido, el amor y el perdón.

 

Pareja


Un caso real

 

   Miguel Rodríguez Torres es su nombre y es padre de tres chicas, de las cuales una fue víctima en un accidente de tránsito por imprudencia de un conductor y por lo cual perdió su vida a muy temprana edad. Para este entonces Miguel ejercía cargo de alto nivel en el gobierno venezolano. Este cargo le permitiría sin duda alguna, agilizar todo el proceso de investigación, juicio y condena en contra de aquel sujeto que segó la vida de su pequeña hija. De hecho y según sus propias palabras, así mismo se encaminó con gran rencor y odio en contra del sujeto. Estaba dispuesto a todo con tal de hacer que este joven pagara por su crimen.

    En sus largas noches de desvelo, no dejaba de llorar, de pensar en su hija fallecida y en como obraría su venganza en contra del victimario. Pero aun sabiendo que contaba con el poder suficiente para lograr estos fines, no había manera de arrancar de su alma el profundo dolor que le causaba el proyectarse en un futuro viendo al joven tras las rejas y a su hija bajo una lápida. No conseguía consuelo alguno en su venganza, así que sentía que el odio y el rencor le estaban consumiendo rápidamente. Odio, rencor y venganza eran las palabras que ocupaban sus pensamientos día tras día.

   Fue así como tomó la decisión de buscar apoyo espiritual. Un buen día visitó a un padre amigo suyo, a quien le refirió lo sucedido y los planes de venganza que tenía para con el sujeto que propició el fatal accidente. En la larga conversación abrió su corazón y confesó que, a pasar de contar con los medios para llevar a cabo tal venganza, no hallaba calma ni consuelo para su espíritu. El rencor y el odio le torturaban hasta en sus sueños.

   Advirtamos que, en nuestras sociedades es común que se aliente la venganza. Es así como ante acontecimientos negativos o donde un tercero nos afecta ya sea en lo moral, en lo físico, económicamente, entre otras posibilidades, encontremos consejeros de oficio que nos insten a no dejarlo así. Debes hacer algo al respecto, debes pagarle con la misma moneda, no dudes en vengarte. Esto es muy común, sin embargo, es de nosotros el seguir a los buenos en lugar de a los malos consejeros.

   Existen los buenos y los malos consejeros. En temas de odio versus amor, es mejor escuchar a los que en su alma llevan amor.

Los consejos de un buen amigo

 

   Su viejo amigo, el padre de la parroquia, le recomendó un pequeño libro llamado “Del resentimiento al perdón, una puerta a la felicidad” por Francisco Ugarte Corcuera. Nos cuenta Miguel, que leyó el pequeño libro más de una vez y que cada vez que lo leía encontraba allí más motivos para deshacer su sed de venganza, lo que le llenaba de gran tranquilidad. Nos dice, y así lo comprobé al leer el libro, que hay una frase interesante sobre el odio: “… el odio es como un veneno que tú te tomas con la esperanza de que el otro muera”. En efecto, ese veneno era lo que estaba acabando con su paz espiritual.

   Miguel tomó la sabia decisión de perdonar al joven lo que le liberó de esa gran carga. Perdonar, en el sentido personal de la acción, se refiere a dejar de odiar, intentar olvidar, eliminar los rencores del alma. Ahora bien, el libro también hace una sabia separación entre disculpar y perdonar: “…se perdona al culpable y se disculpa al inocente”. El perdón no implica impunidad y en este sentido, Miguel hizo lo que debía hacerse en tal circunstancia, regresó sobre sus pasos de la venganza y solicitó un juicio justo para el joven. Exigió una investigación sin prejuicios, sin desvíos e intromisiones, un juicio justo y un derecho a la defensa.

   En aquella larga y agradable conversación, alguien hizo referencia a Nelson Mandela. Indudablemente Mandela perdonó incluso a sus propios carceleros y les permitió formar parte de su gobierno. Es otra historia que valdría la pena leer así como el caso del Papa Juan Pablo cuando decidió visitar en la cárcel y perdonar al sujeto que le disparó. Nuestro amigo Miguel sonrió ante el comentario y agregó: -Nuestro país también necesita un proceso urgente de reconciliación!

   Hoy día tenemos una Venezuela muy fragmentada. Muchas familias y amistades separadas por sus pensamientos políticos e ideologías. En el libro vinotinto sobre una propuesta de país, Miguel expone la necesidad de emprender un proceso urgente de perdón y reconciliación en la sociedad venezolana. El amor es la base del perdón y la reconciliación. El rencor y el resentimiento en cambio, abonan al odio, lo que genera, frustración, amargura e infelicidad.

Carga pesada

Sabias decisiones

 

   De allí en adelante Miguel sintió que el enorme fardo había desaparecido y su espíritu era libre nuevamente.

   Esta anécdota resulta interesante, pues nos aclara que el rencor y la venganza son acompañantes del odio. Nos deja también muy claro que, aun contando con el poder de llevar a cabo una venganza, ésta no otorga el alivio esperado y que sólo por la vía del perdón y el amor es como logramos verdaderamente liberarnos y alcanzar la paz espiritual.

   La amargura, la negatividad y el resentimiento son fieles compañeros del odio, mientras que el perdón es uno de los mejores amigos del amor. La felicidad subyace tan sólo en aquellos que son capaces de perdonar. Quienes mantienen rencor en sus almas no gozan de felicidad y cualquier alegría en sus espíritus es esporádica. No es duradera. Lo que sí es garantía en el que no se ha decidido a perdonar, es la amargura y el sufrimiento.

   Perdonar es fácil - de verdad - lo que es difícil, es reconocer que somos los culpables de llevar una carga de odio. rencor y resentimieno sin necesidad, cuando somos nosotros quienes tomamos la decisión de llevarla o tirarla.

   El caso de Miguel Rodríguez Torres es un buen ejemplo de perdón y reconciliación. Un triunfo del amor sobre el odio. Miguel logró así la reconciliación con su propio espítitu. Venezuela por su parte, requiere de un profundo proceso de perdón y reconciliación al seno de su sociedad. Los políticos deben verse como contrincantes en lugar de verse como enemigos a destruir, las familias y amigos deben trabajar en el respeto y la tolerancia para así entender que cada quién puede mantener su ideología sin verse atacado por la ajena.

   Apartemos la venganza de nuestro vocabulario, arranquemos el resentimiento de nuestros espíritus, expulsemos el rencor de nuestras almas y eliminemos el odio de nuestros corazones. En su lugar abonemos el perdón para que florezca el amor.

  Una vez mas y para cerrar este escrito, recordemos que no es lo mismo el perdón que la impunidad. Los delítos y crímenes siempre deben ser juzgados y castigados de acuerdo a las leyes.

 

Richard Chacón

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