La pérdida de un ser querido siempre es motivo de tristeza, y más cuando esa persona ha estado a tu lado durante tanto tiempo aquejada de una grave enfermedad. Siempre creeimos que se curaría, pero cuando llega el día en el que el corazón deja de latir es un momento que nunca olvidaremos. 

Así comienzo, porque esto es lo que ha sucedido a una familia cercana para mí. Un buen día esta persona estaba bien para la enfermedad que padecía, pero una noche, todo cambió, la respiración ya no era la misma. Este familiar les dejó, pero les dejó con serenidad, con tranquilidad. Esto hace que la pérdidad no sea tan traumática, pues siempre sabremos que no sufrió, que se fue sin pena, solo con su amor hacia la familia.

Así es la vida, de la noche a la mañana, una persona puede dejar de estar junto a nosotros, y esto es motivo de dolor, de tristeza y de desesperación. Siempre es difícil afrontar estos momentos, pero cuando tienes a alguien a tu lado se hace más llevadero el camino, aunque no veamos lo que hay más allá, pues no lo veremos hasta que nos hayamos limpiado las lágrimas que nieblan nuestros ojos.

Para terminar, me gustaría dar unos breves CONSEJOS para todos aquellos que han perdido a alguien querido en estos tiempos que corren. 

- Intentad tener cerca de vosotros algún FAMILIAR: padres, hijos, hermanos, primos, etc. Nos ayudarán a afrontar los malos momentos que atravesaremos tras lo sucedido.

- SALIR a la calle, respirar aire fresco, disfrutar de la suave brisa acariciando nuestra piel. 

- Pero siempre RECORDAR aquellos buenos momentos que pasamos junto a quien ya nos dejó, es lo mejor que podemos hacer para no desesperarnos.

No desanimaros, la vida sigue. Como decía el grupo Queen, "the show must go on" (el espectáculo debe continuar). 

Ánimo.

 

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