Historia

LA PERCEPCIÓN DE LA HISTORIA

HISTORIA: ¿OBJETIVA O SUBJETIVA?

LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD escrita por los mismos humanos es narrada según la percepción del historiador o el biógrafo quien la escriba. De ahí, surge la pregunta: ¿Realmente es objetiva la Historia? ¿O es, más bien, una cuestión subjetiva?

Cada persona percibe la historia a un modo subjetivo donde influyen una serie de aspectos:

 

  • La experiencia propia de cada uno (cómo vive la historia);
  • El lugar dónde vive;La ideología y creencias que sostiene la persona;
  • Las circunstancias en las que la vive (como observador o protagonista);
  • La educación y formación recibida, ya que los intereses de cada persona determinan en qué aspectos históricos se da más hincapié o en qué partes se detiene más a narrarlas, desestimando otros que podrían tener igual importancia para las demás personas;
  • Los sentimientos y las emociones juegan un papel muy importante también.

 

La Historia, ¿puede ser narrada de modo completamente objetivo?

Sea quien sea quien escribe la Historia, siempre la escribirá desde su propio entendimiento y añadiendo su perspectiva personal. Así, por ejemplo, la Historia de España escrita por un español probablemente no coincidirá en todos los aspectos con la interpretación escrita por una persona de otra nacionalidad.

Narrada e interpretada según su autor, LA HISTORIA no puede ser nunca cien por cien objetiva y ha sido reescrita, aunque parcialmente, en varias ocasiones en las cuales se han quitado, cambiado y añadido algunos datos.

Aunque la Historia incluye unos datos que sí se pueden considerar como objetivos, ya que son demostrables y con las que concordarán los científicos e investigadores; esto se refiere a datos como:

 

  1. Fechas concretas (inicio y fin de hechos históricos, por ejemplo la Primera Guerra Mundial 1914 – 1918, la Segunda Guerra Mundial 1939 – 1945)
  2. Hechos históricos (La Revolución Industrial, la Imprenta de Gutenberg, el descubrimiento de América por Cristóbal Colón,…).
  3. Datos biográficos (nacimiento, fallecimiento, lugar de origen…).

 

Estos datos objetivos corroboran los hechos históricos. Sin embargo, la narración de los hechos es, en la mayoría de los casos, embellecido por el autor quien la escribe, añadiendo la propia interpretación de los hechos. Por tanto, aporta muchos aspectos subjetivos y ello conlleva a que, en ciertas ocasiones y a medida que avanza la sociedad, haya que reescribir los libros de texto y completar las biografías con nuevos datos al pie de la página o en las notas al final de cada párrafo. Por mucho que intentemos ver la historia de forma objetiva, finalmente cada uno la vive desde el interior y a su manera. En ello influye el modo de vida que llevemos en particular. Para ello, se pueden dar varios ejemplos muy sencillos, aunque basta con uno muy simple:

El status social de cada persona indica la posición desde la cual vivimos ciertos hechos. Un padre de familia y desempleado en plena crisis económica contará su propia versión de la crisis económica vivida y esta diferirá bastante a la versión contada por los políticos, un médico, un banquero o cualquier persona perteneciente a la clase social bien acomodada.

Para alcanzar una mayor objetividad posible, el historiador o narrador de los hechos, deberá recabar una serie de datos mediante investigaciones realizadas previamente. Aun así, tras conocer los hechos necesarios, el que relata se inclinará hacia un lado u otro según cómo le afecten los datos recabados. Guiado por las propias emociones, contará su versión personal de los hechos. En consecuencia, el lector interpretará los relatos a su modo según lo entienda dependiendo del entorno en el que le haya tocado vivir.

Recordando la época de la esclavitud, el esclavo contará la historia, su historia, desde la perspectiva que le ha tocado vivir y no concordará en la mayoría de los hechos con los datos que nos aportará el relato de los hechos realizado por un hombre libre, blanco, quien habrá disfrutado de un estatus preferencial. Uno de los pocos datos en los que coincidirán ambos es que existía la esclavitud, las fechas y su duración. Los demás aspectos de ella dependerán de quién la cuenta. La perspectiva y la percepción son puntos clave que determinan la Historia de la Humanidad.

Un último aspecto influyente es cuándo se narra, si en la época en la que está sucediendo siglos más tarde como recopilación de los hechos.

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