Pequeños Instantes en el Papel

En algún momento se levantaron los ojos al cielo, pidiéndole a Dios la gracia perteneciente al complemento de su felicidad. Dios, misericordioso y bueno, le brinda así la oportunidad de conocer el agente impulsador de felicidad, que hace de la vida una canción y de cualquier momento un poema.

Cuando la vida nos premia con sus regalos ornamentales, nos olvidamos muchas veces de regar el jardín que contiene dentro de sí, arruinamos con palabras ásperas y con actitudes hostiles la maravillosa canción de la vida, decimos no, aun cuando está dentro de nuestro alcance devolver el favor a ella.

¿Quiénes somos los humanos?¿ Personas que pedimos para luego arruinar, personas que nos quejamos para cuando tenemos; entonces no cuidar. Personas que nos cuesta trabajo custodiar la responsabilidad directa con Dios, con tu prójimo y tú ser?

No pidas a Dios lo que en poco tiempo el olvido cegará tu mente, no hagas nada a favor de lo que algún día dejarás de querer.

Mientras, reconoce en todos tus caminos, que a veces las oportunidades no se ven y que ellas determinan el punto exacto de la historia de tu libro, y que un nuevo día no significa necesariamente ver el sol brillar y que aun así hay sonrisas que se despiertan cada mañana en las personas que para ellas tu eres importante y que piensan, aun en su inconsciencia en cada detalle de tu vivir. Se falla cuando se niega, se falla cuando las asperezas de nuestras palabras nos dominan y vemos corazones andantes, personas solamente con rostro, sin alma y sin vida, ausentes del cariño que tu tal vez tienes de sobra y que hoy desperdicias en las propias andanzas de tu “yo”.

Ese papel al que arrugas con acciones distantes y diferentes a lo que a ti te han devuelto, ese papel que se dobla y estruja a medida que el poema “nunca escrito” lo vayas escribiendo, ese papel que no toma forma jamás de lo que era, es absorbente de lo que brindas y testigo de lo que haces, ese papel que experimenta la transformación mas material y espiritual en la vida, nunca recupera su forma, no vuelve a ser lo que en un momento exacto de la historia fue, ese papel lo llevamos todos dentro, se llama corazón.

Quizás ignoremos que en pequeños episodios que vivimos, en pequeños instantes que nos negamos, en pequeños momentos que nuestras palabras se insensibilizan, allí estamos añadiendo desconsuelos, ansiedades, desazones, congojas al órgano que todo lo recoge y que todo lo guarda, al punto de volvernos personas que nada nos importa. Personas que es imposible que de ellos salga lo que antes con abundancia brindaba sin temor.

Hemos cambiado, amigos, hemos transformado nuestras actitudes, amigas, pero creo que hoy como todos los días puede ser un buen día para empezar, más allá de las nubes sigue estando el SOL, que cumple todos los días son su responsabilidad de estar ahí, aunque vengan tormentas, permanece ahí, aunque vengan huracanes permanece ahí, en su responsabilidad. Ejemplo tenemos de él para cumplir nosotros con la nuestra. Gracias.

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