La TIERRA frente a la inmensidad de la galaxia

La pequeñez humana frente al Universo es impactante.

A poco que nos pongamos a pensar uno o dos minutos, si nos acordamos de parar en nuestro trajinar diario, nos vamos a dar cuenta de que le damos mucha importancia a temas que son infinitamente pequeños al lado de lo que es nuestro mundo.

Con solo mirar hacia el cielo y ver el resplandor del sol iluminando nuestra cara o ver las sombras que proyecta en los objetos o personas que miramos, nos podría dar la oportunidad de pensar que es el Sol el que lo provoca, una estrella ordinaria más, entre miles de millones que forman la galaxia en la que estamos, la VÍA LÁCTEA.

La pequeñez del Sistema Solar y la vida del Universo

Es reconfortante acordarse todos los días que formamos parte de nuestro universo en esta casa que tenemos en el sistema solar, la Tierra, sistema que por otra parte está ubicado en un lugar marginal de la galaxia.

Esa dimensión del ser en el universo nos da a la vez una idea, de la pequeñez de la vida y de la grandeza del cosmos. Decimos pequeñez por ejemplo, en el sentido de comparar lo efímero de la vida humana en relación a los tiempos estelares y galácticos. Si solo pensáramos que se calcula que la vida del UNIVERSO empezó hace unos 13,8 billones de años, no nos preocuparíamos tanto por el vencimiento de las cuentas del mes siguiente.

El descubrimiento de los planetas extrasolares

En realidad deberíamos estar agradecidos de tener acceso al conocimiento de estos descubrimientos, que para nuestros antepasados recientes eran inconcebibles. Pensemos en nuestros abuelos o bisabuelos, ellos no podrían creer que hoy se hubieran encontrado cientos de planetas fuera de nuestro sistema solar y que encima, algunos puedan ser parecidos a la Tierra. Ahora nos resulta tan común que no nos sorprende tanto cuando se hace un anuncio sobre uno que otro descubrimiento, pero no es algo tan lejano cuando nada se sabía – el primer exoplaneta se descubrió en 1995 y hoy hay certificados unos 800 -.

Un amanecer en la meditación cósmica para empezar el día

A veces no reparamos que un amanecer es un fenómeno que ocurre porque nuestro planeta tiene sus movimientos gravitacionales alrededor de una estrella bastante común para los estándares galácticos, el Sol, que genera con su calor toda la vida.

Es bueno plantearse al empezar el día un fenómeno tan común desde este punto de vista astronómico, porque seguramente veremos los problemas del resto del día con otro matiz, porque la grandeza de nuestro mundo y de nuestro sistema planetario, nos harán dejar de lado otras vicisitudes “mundanas”. Además podríamos pensar que este mismo pensamiento se está teniendo a la vez en varios mundos habitables que pueda haber en nuestra galaxia o en otras galaxias del grupo local de galaxias u otras más lejanas. ¿Porque no es posible la vida extraterrestre inteligente si hay cientos de miles de millones de estrellas y con que un 5 % pudiera tener sistemas planetarios en su zona habitable, no sería posible pensar en otros planetas habitables con posibilidades de vida inteligente?

El hallazgo del exoplaneta gemelo de la Tierra

Los científicos se esfuerzan por encontrar al planeta similar o gemelo de la TIERRA mientras no es menor el impulso por encontrar vida fuera de la Tierra en nuestro sistema solar, tanto en Marte como en alguno de los sorprendentes satélites de los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno, como Europa y Titán, respectivamente.

Mientras la imaginación vuela en decenas de filmes de ciencia ficción sobre el tema, la realidad se nos antepone y no nos deja pensarnos como parte de este universo. Cono solo parar uno o dos minutos por día y meditar sobre la oportunidad de conocimiento única que tenemos en este siglo XXI de la era espacial, tomaríamos la vida de otra manera.

La humanidad mira a las estrellas

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