Un singular experimento fue realizado por un grupo de investigadores liderados por la doctora Suzanne Higgs de la Universidad de Birmingham y que luego fue publicado en la edición numero 2653 de la revista "New Scientist" de Inglaterra.

La prueba consistió en separar a 47 estudiantes, mujeres, en dos grupos.

Al primer conjunto de estudiantes se les solicitó recordar, en una cronología aproximada, el paso del día.

Mientras que al otro grupo de estudiantes se les incito a que pensasen en el almuerzo, que había sido mas o menos tres horas antes. Luego de esto ofrecieron galletas a todas las estudiantes. Es preciso señalar que el objeto de este trabajo era totalmente desconocido para las participantes.

Las integrantes del primer grupo comieron, en promedio unos 20 gramos, entretanto, las del segundo, aproximadamente se saciaron con 15 gramos.

La doctora Higgs dijo que mientras mas preciso era el recuerdo de una comida en especial, mayor era su efecto, mediante el recuerdo de manera conciente, la sensación de hambre puede reducirse mas mientras mayor sea el lapso de la última comida.

Lo que se intenta establecer es que puede se un error inducir forzadamente suprimir del pensamiento la comida cuando se esta realizando un programa de dieta.

Pensando en la comida se puede eliminar la sensación de apetito, concluye este estudio. El recordar lo que se ha comido anteriormente es suficiente para desear con menor intensidad el querer degustar algo dulce.

Esta experiencia abre grandes posibilidades de tener mejores resultados al no obligar a quienes desean controlar sus ansias de comer a sufrir los padecimientos de olvidarse de la comida. Así, quienes sufren con su sobrepeso podrían trabajar con una técnica más amigable y menos prohibitiva, evitando el estrés que causa la negación de un recuerdo que suele estar pegado a la memoria.

Eldoctorjones blog

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