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El pensamiento mágico infantil

En la niñez la mente de los infantes está dominada notablemente por el pensamiento mágico, el cual sabemos no está regido por las premisas comunes de la realidad, sino por las percepciones particulares que provienen del mundo emocional.

Para ejemplarizar lo que estamos exponiendo, sabemos que el niño cree en monstruos o fantasmas que lo amenazan, porque sus emociones así se lo indican, y un adulto no logrará gran cosa tratando de inducirlo a la tranquilidad, hablándole con racionalidad. De hecho pasará lo mismo con los súper héroes o las apariciones sobrenaturales que de alguna manera compensan sus temores más hondos.

En un principio no tienen la menor idea de que algo pueda ser mentira, si alguien mayor que él o un adulto se lo cuenta. Por tanto no dudan de la existencia de San Nicolás, el ratón Miguelito o los Reyes Magos que visitan todos los hogares del mundo llevando regalo a los niños. No obstante hay un sin fin de padres que consideran que ofrecerles a los niños este tipo de creencias es engañarlos, prefiriendo no hacer énfasis en esto y según este principio evitarle al muchacho futuras decepciones.

Sin embargo; dicen los psicólogos que privar a los niños de este gran aliento que alimenta su imaginación, su alma y su desarrollo es contraproducente. En su esencia el pensamiento infantil es eminentemente mágico y este pensamiento afirma esta magia ayudándole a comprender las dificultades del mundo que le rodean. Así mismo él no discrimina entre el mundo real y las que son inventadas. Dada esta particularidad de comprensión su imaginación lo rebasa haciéndole creer en todo.

la magia

Restos de este tipo de comportamiento mental se van quedando luego en la generalidad de los adultos y, cuando se encuentran en situaciones inusuales, como en los fanatismos, enamoramientos (…), ellos hacen su aparición, haciéndose inmodificables los principios ya aceptados de ser válidos de primera mano. Motivado a esto es importante que obviemos relatarles historias de monstruos, brujas, o maleficios, que producen daño, teniendo en cuenta que también lo creerán, causándoles inseguridad y miedos, que tendrán consecuencias impredecibles en el futuro.

Al hacer un análisis de lo real en estos casos, se bloquea de manera importante, quitándole la ductilidad necesaria para cambiar de manera de pensar y trascender a una posición más ventajosa. Por otro lado, si se les enseña a conocer sobre entidades mágicas que hacen buenas acciones, repartiendo amor, protección, sonrisas o velan por la seguridad de los infantes. Las historias infantiles resultan una herramienta invalorable para ayudarlos a comprender el mundo que gira a su rededor fortaleciendo su alegría e ilusión. Los niños necesitan creer en San Nicolás, en el ratón Miguelito, que son personajes que transmiten amor, confianza, seguridad más, buenas acciones que los ayudan a crecer.

No olvidemos que a medida que el niño crece, también crece su madurez, empezará a ver la diferencia entre la fantasía y la realidad por sí solo y luego de alcanzar los 7 o 9 años, al descubrir que sus padres le mintieron, comprenderá de seguro que solo ha estado creyendo en una fantasía que le ha hecho conocer la ilusión y a sentir emociones muy especiales.

Es bueno que sepamos que en el mundo real las decepciones y frustraciones son inevitables, pero no son dañinas totalmente pues ellas le enseñan a madurar.

No podíamos llegar al final sin decir que, estos rituales mágicos aún en la adultez nos ayudan a creer en algo que incluso no tenemos a la vista, empezamos a creer en el amor del Infinito y nos hace confiar, como; cuando éramos infantes, haciéndonos participar de la ilusión.

 

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