Percy Azabache Rojas cortando el pelo a un mendigo por la noche

El peluquero de los mendigos es Percy Azabache Rojas, un joven peruano que empezó a estudiar psicología, pero su destino era ser estilita y actualmente trabaja en un Salón de Belleza de Miraflores en Lima.

El peluquero de los mendigos empezó su labor cuando conoció a Barrabás, un mendigo que se encontraba todos los días al acudir a su trabajo, le saludaba y le compraba un desayuno. Un día le preguntó si le gustaría que le cortase el pelo y la barba que cubrían su rostro. Barrabás accedió y cuando terminó, Percy le dijo: «Barrabás si tienes una cara» consiguiendo arrancarle una sonrisa.

El peluquero de los mendigos, como es conocido Percy aunque también lo llaman «el ángel de los mendigos», recorre las calles de Lima con su bolsa para acercarse a quienes mendigan en la calle. Se sienta a su lado, les da la mano y ellos, al principio, se sienten confundidos porque no saben lo que quiere ya que todos los ignoran: A veces se niegan; sin embargo, Percy les vuelve a preguntar al día siguiente y terminan aceptando. Mientras les corta el cabello, les entrega un espejo para que vayan viendo cómo cambia su aspecto o poder modificar el corte si lo prefieren de otra forma. Cuando sueltan el espejo lo primero que hacen es abrazarle y darle las gracias.

Percy se ha ganado la simpatía y el cariño de los mendigos a quienes ha cortado el pelo y cuando le preguntan, por cortesía, cuánto le deben, él responde: «Un abrazo». Ha comentado que se encuentra a ancianos abandonados por su familia o a emigrantes de otros países que viven en Lima treinta años sin tener noticias de su familia.

Percy suele repetir el corte cada dos meses que es cuando considera que el cabello ha crecido. Ha formado con dos amigas «Espejo Social: Peluqueros de mendigos en Perú» porque veían la necesidad de crear una asociación y que profesionales o voluntarios les ayudaran y, si querían, aportar fondos para poder atender a toda la gente que lo necesita. También acuden a asilos como la casa hogar Santa María de la Cridad para atender a los ancianos abandonados que se encuentran allí.

Puede ser que a algunas personas no les importe el aspecto de los mendigos; sin embargo, ver sus rostros y el ambiente que consigue crear «El peluquero de los mendigos» con su alegría y su gran corazón es imposible que deje indiferente a nadie.

Os aconsejo que veáis el vídeo para que lo disfrutéis.

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