Por lo general entendemos por guerra biológica al uso intencionado de agentes infecciosos y productos tóxicos con la finalidad de dañar las defensas del ejército contrario.

Históricamente las ARMAS BIOLÓGICAS ya habían sido utilizadas, es el caso de los persas, griegos o romanos que ya contaminaban pozos arrojando cadáveres de animales. Incluso se utilizaban enfermos de peste para invadir ciudades.

El problema no es la GUERRA BIOLÓGICA en sí, sino el terrorismo bilógico. Es decir, que unos cuantos individuos utilicen su poder económico para realizar acciones de este tipo. Hemos podido comprobar que existen tales fanáticos, como pudimos ver hace unos años con la bacteria del ÁNTRAX, que después de los atentados de las “Torres Gemelas”, fue enviada en varios sobres a distintas instituciones políticas y medios de comunicación norteamericanos.

Un arma nuclear bien utilizada puede ser devastadora, observemos el caso de la bomba sobre Hiroshima, pero las armas bacteriológicas son más fáciles de obtener y también podrían causar un daño muy grave.

Volviendo al Ántrax o “Bacillus anthracis”, es una BACTERIA puede producir graves problemas de neumonía si se inhalan directamente las esporas. Si entra en contacto con la piel producirá el llamado “carbunco cutáneo”, que se caracteriza por la aparición de una lesión en las zonas descubiertas que va evolucionando hasta la aparición de una pústula maligna. Si se ingiriera aparecería el “carbunco gastrointestinal”, pudiendo producir la muerte por los graves síntomas que supone como vómitos y diarrea severa.

El Ántrax se trata científicamente para que resulte un arma biológica. Es suficiente con crear cualquier mecanismo que provoque una inhalación rápida en las personas. Las esporas se manipulan para que sean más pequeñas y sea más fácil su diseminación.

Pero aparte del Ántrax hay otro tipo de bacterias o virus que pueden utilizarse cómo armas biológicas disparadas en forma de aerosoles, polvo o lluvia. Es el caso de la viruela, que tiene una gran capacidad de extenderse. El ÉBOLA o el Marburg son otros virus que podrían utilizarse.

El peligro de las armas biológicas

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