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La situación indignante de corrupción hace a un exminero (Ovik Kenchkeran) salir a la calle dispuesto a pedir explicaciones y dar un escarmiento a los que han utilizado el dinero público para darse una vida de vicios y lujos. Se le une un jubilado, el genial actor recientemente fallecido Álex Angulo, que ya no tiene a su edad nada para perder. El propósito del realizador de la película, Ignasio Estaregui, según propias declaraciones, es hacer reflexionar a la gente.

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Los dos protagonistas reparten justicia sin lesionar, dañar ni matar a nadie haciendo que pidan perdón. Casi toda la película se ha rodado en Zaragoza con muy bajo coste que no supera los 200.000 euros y con un equipo de 20 personas que gracias a esta película han tenido trabajo. La trama no pasaría de ser una historia divertida sino fuera que en este país ya tenemos 1.900 imputados por corrupción y la cifra crece día a día.

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El propio Esteregui confiesa que se decidió a realizar esta película cuando se encontró sin trabajo. "Yo me vi en la tesitura de buscarme mi propio futuro. Entonces decidí hacer una película porque es lo que se hacer. En ves de salir a la calle a matar gente noc tomamos unas "birras" y nos descojonamos". La película acaba de estrenarse con muy buena aceptación y pese al tema muy sangrante en el país con un trasfondo que se nos hace insoportable, los espectadores dan rienda suelta a unas sonoras risas.

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