Pedro y el Capitán

Para hoy os traigo una reseña con valoración de mi última lectura, la obra Pedro y el Capitán, de MARIO BENEDETTI.

Generalmente soy de las que prefiere ver teatro que leerlo, pero lo cierto es que ésta es una de las pocas obras que ha conseguido llegarme de una forma especial.

Una de las cosas buenas que tiene estudiar Filología Hispánica es que acabas leyendo obras que de otro modo puede que jamás hubiesen pasado por tus manos. Descubres autores que no conocías y que, tal vez, consigan enamorarte como pocos. En los últimos cuatro años de mi vida, podríamos decir que eso me ha pasado un par de veces y casi siempre con obras de teatro. La primera obra que me sorprendió fue Hamelín de Mayorga, después La noche de los Asesinos de José Triana, y ahora ésta magnífica obra de Benedetti, quien no es precisamente un autor poco conocido.

No os voy a mentir, el Teatro de la Crueldad es duro. Supongo que más verlo que leerlo en realidad, pero para mí merece la pena esa angustia. Lo aviso desde ya, para aquellos de lectura sensible.

La trama es sencilla en realidad (teniendo en cuenta que el contexto histórico podemos resumirlo en: Dictadura militar en Uruguay, años 1973-1985), una conversación en una sala de interrogatorios pos tortura entre una víctima, perteneciente a un grupo clandestino, conocido como Pedro; y su interrogador, el Capitán. La obra intenta ser un análisis entre el torturador y la víctima, ¿por qué un hombre bueno, que no está loco ni es una bestia, puede acabar convertido en un torturador?

Lo cierto es que a mí ya esa intrusión en la psique de la mente humana me parece curioso. Me suele pasar en general con ese tipo de cuestiones, yo creo que porque me viene “de profesión”. Cuando escribo, me gusta que mis personajes tengan una psicología muy real, que tengan una base y sus complejidades. Este libro me llamó en un principio la atención por esta cuestión. Después, la forma de degradación del Capitán y los constantes y ambiguos recuerdos e ilusiones de Pedro en su estado de degradación física, pero que a su vez consigue revertir la situación, hasta tal punto que parezca que es él quien tortura al militar y no al revés, me parecen impresionantes.

Como ya dije, no es una obra fácil. Ninguna de las mencionadas en este es fácil de leer, a pesar de ser teatro y de tener poca extensión. Es difícil porque es dolorosa, angustiosa, y real. Eso es lo mejor y a su vez, lo peor de todo; es muy real.

¡Espero de verdad que os animéis a leerla, es una obra increíble! Si no, siempre podéis verla representada en el siguiente vídeo.

No os olvidéis de dejarme un comentario con vuestra opinión sobre la obra de teatro. 

 

 

 

Black. 

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