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Patricia, y el Síndrome De Estócolmo

40 Años del Síndrome de Estócolmo

Era yo una niña, cuando fue secuestrada Patricia Hearst, yo no sabía ni siquiera lo que significaba la palabra secuestro, y  muchísimo menos lo que quería decir "Síndrome de Estócolmo" pero no sé qué es lo que motivo dentro de mí el secuestro de esta chica, y me recuerdo como si fuera hoy, yo niña, sentada al lado de mi papá y mi hermano pequeño mirando el informativo, en esa época se hablaba de la guerra de Vietnam y de los soldados que volvían a casa, poca cosa se decía de Chile, y si del hambre en África, había noticas de todo tipo, y yo muchas las recuerdo, porque la hora de los informativos en mi casa eran “sagrados”, debe de ser por eso que yo aún hoy no dejo de escucharlos y verlos.

Pero en esos tiempo yo era muy pequeña, y no sabía nada de la magnitud de los acontecimientos, recuerdo los comentarios de sobremesa de mis padres y los punto de vista que daban cada uno, recuerdo la muerte de Perón, y de cómo afecto a mi familia, pero una noticia yo seguía con mucha atención más que cualquier otra, y esa noticia era saber cómo seguía el secuestro de Patricia Hearst y el susodicho síndrome de estócolmo, en mi mente infantil, me parecía mentira que una chica joven, rica y guapa, se pusiera del lado de sus secuestradores, ¿qué podía estar pasando por la mente de esta chica?

Las primeras noticias decían que pedían un rescate millonario y que su padre no había querido pagar y ella por salvar su vida se vio forzada a negociar con sus secuestradores.

Otras noticias decían que ella había sido “el cerebro” de la banda y que había planeado su secuestro para quedarse con el dinero de su padre, y así noticias y más noticias, hasta que por fin llego la verdad.

Patricia se había unido a la banda que la había secuestrado, aún hoy me pregunto porque, el secuestro de Patricia me impacto tanto, tal vez porque en mi tierna infancia tenía una imaginación desbordada de romanticismo y veía a esta chica como una heroína que encontraba el amor y su destino en manos de su secuestrador, lo cierto es que siempre me impacto y aun lo hace, no tanto por supuesto, pero siempre que tengo oportunidad o si sale el tema busco noticias sobre ella.

Y como no podía ser de otra forma, hoy tenía que escribir

sobre “Patricia y el Síndrome de Estocolmo”.

El Síndrome de Estócolmo

El 23 de agosto de 1973, hace 40 años atrás, se acuño el término “Síndrome de Estocolmo”, tras 7 días de asedio a un banco en la capital de Suecia, la mayoría de las personas saben a qué se refieren los informativos cuando hacen referencia del citado síndrome, por lo general las mujeres son las más afectadas por este síndrome.

"Fuera de Suecia, pocos saben los nombres de los trabajadores del banco: Birgitta Lundblad, Elisabeth Oldgren, Kristin Ehnmark y Sven Safstrom", señala Westcott.
Era 23 de agosto de 1973 cuando los cuatros fueron tomados como rehenes en el Kreditbanken por el criminal de carrera de 32 años Jan-Erik Olsson, quien después recibió apoyo de su excompañero de prisión. Seis días después, cuando terminó el asedio, fue evidente que las víctimas habían formado una especie de relación positiva con sus captores.

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EL Síndrome de Estócolmo

 

El Síndrome de Estocolmo nació como una forma de explicación. La frase fue acuñada por el criminólogo y psiquiatra Nils Bejerot.
Al psiquiatra Frank Ochberg le intrigó el fenómeno y definió el síndrome para el FBI y Scotland Yard, la policía Metropolitana de Londres, en los años 70, cuando ayudaba a las fuerzas nacionales de terrorismo de Estados Unidos a desarrollar estrategias para incidentes con rehenes.

¿Qué pasó en la plaza Norrmalmstorg?

Los cuatro rehenes de Olsson

A los empleados del banco los llevaron a la bóveda y allí pasaron los cinco días de asedio.
Pero, ¿que pasó en el banco de la plaza Norrmalmstorg de Estocolmo que permitió a los cautivos experimentar sentimientos positivos hacia sus captores, a pesar de temer por sus vidas?

En una entrevista que Kristin Ehnmark concedió a Radio Suecia en 2009, explicó que "entras en una especie de contexto en el que todos tus valores, la moral que tienes, ha cambiado de alguna forma".
Fue Ehnmark quien, según los informes, desarrolló la relación más fuerte con Olsson. Incluso se publicaron informaciones erradas de que la pareja se había comprometido.
En una de las llamadas desde la bóveda del banco al entonces primer ministro sueco Olof Palme, Ehnmark suplicó que le dejaran salir del banco con los secuestradores. Una de las exigencias de Olsson había sido un auto con el que planeaba escapar con sus rehenes. Las autoridades lo rechazaron.

Ehnmark le dijo entonces a Palme que estaba "muy decepcionada" de él y que pensaba que estaba "jugando a las damas" con sus vidas. "Confío plenamente en Clark y el ladrón. No estoy desesperada. No nos han hecho nada, al contrario, han sido muy buenos. Pero sabes algo, Olof, a lo que le temo es a un ataque policial que nos cause la muerte".
El periodista estadounidense Daniel Lang entrevistó un año después del incidente a todas las personas involucradas en el drama para un reportaje del la revista New Yorker.
Los rehenes hablaron de haber sido tratados bien por Olsson, y en esa época el periodista escribió que parecía que los secuestrados creían que le debían la vida al par de criminales.

En una ocasión, a una claustrofóbica Elisabeth Oldren se le permitió salir de la bóveda, que se había convertido en prisión, con la condición de que llevara una cuerda atada al cuello. Ella confesó que entonces le pareció que Olsson era "muy bueno" por haberla dejado moverse por el banco.
Por su parte, Safstrom dijo que él incluso sintió gratitud cuando Olsson le dijo que planeaba dispararle para demostrarle a la policía que iba en serio, pero que se aseguraría de que no lo mataría y lo dejaría emborracharse primero. "Cuando nos trató bien, podíamos pensar en él como en un dios de emergencia".

 

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Sindrome de Estócolmo

Si bien el Síndrome de Estocolmo normalmente se aplica para explicar los sentimientos ambivalentes de los cautivos, los sentimientos de los captores también cambian.

Olsson comentó que al principio del asedio pudo haber matado "fácilmente" a los rehenes, pero ello cambió con los días. El periodista Lang describe que "Olsson habló severamente. 'La culpa fue de los rehenes', dijo. 'Ellos hicieron todo lo que les pedí. Si no lo hubieran hecho, quizás no estuviera aquí ahora. ¿Por qué ninguno me atacó? Ellos hicieron que fuera difícil matarlos. Nos hicieron convivir juntos día tras otro, como corderos en esa inmundicia. No había otra cosa que hacer que conocernos'".

La bondad del secuestrador y cuán involucrado está con los secuestrados representa un papel esencial para que se cree este síndrome, que especialistas coinciden que se da en muy raras ocasiones.
Fenómeno raro y el caso Colombia

Patricia "Patty" Hearst

El caso que más se relacionan con el Síndrome de Estocolmo es el de la heredera estadounidense Patricia "Patty" Hearst, secuestrada un año después del asedio al banco en Estocolmo.
El Síndrome de Estocolmo es un fenómeno tan raro que según el psicólogo colombiano Emilio Meluk, en Colombia no ocurre. El profesor de la Universidad Nacional de Colombia llegó a esta conclusión tras analizar 280 casos de secuestros ocurridos entre finales de los 90 y principios de los 2000, el período de más secuestros en ese país.

"Lo que sí observa uno en Colombia, refiriéndose al Síndrome de Estocolmo, es que las personas durante el cautiverio sí manifiestan y fingen estar de acuerdo con los principios de los secuestradores como una estrategia de supervivencia", le explica a BBC Mundo.
"Si lo que hay allí es un fingimiento para sobrevivir, entonces no es Síndrome de Estocolmo, porque este exige una identificación manifiesta después del secuestro".

Hace poco más de un años Judy Correal recuperó su libertad tras haber pasado tres meses en poder de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, ELN. Ella reconoce que su estrategia fue hacer caso a todo lo que le decían sus captores.
"Uno tiende a no ser grosero con ellos y a agachar la cabeza porque uno sabe que si uno deja salir la rabia que tiene y si es grosero, a uno no le va a ir bien", le cuenta a BBC Mundo. "Es una situación tan crítica, donde tu vida está en riesgo, donde no sabes si te van a matar, si te van a dejar mucho tiempo... entonces la forma de llevar ese calvario es manteniendo una buena relación con ellos".
Correal tuvo una relación cordial en la medida de lo posible, pues tal y como estaban organizados en el ELN, la persona más dura y violenta era responsable de ella. Con lo cual había muy poco espacio para el acercamiento.

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