morfeo

MI PASIÓN ESCONDIDA

Son portadoras de un prestigio que podríamos decir impreciso. Bajo nuestra mirada nos provocan miedo y desconfianza, sin embargo, siempre las tenemos presentes a cada instante. Bajo nuestra observación sentimos temor de naufragio, pero al llegar la media noche percibimos su rastro en el fondo de los vinos, en nuestras olvidadas libretas de teléfonos, en viejos libros de páginas color sepia y en antiguas y olvidadas fotos.

El poder de las pasiones

Hemos sentido en carne propia, su irrefrenable energía y su poder. Cuando han llegado a enloquecernos, las pasiones tienen el imponderable poder de revestirnos de humanidad; a través de ellas, vislumbramos el delirio que nos hace sentirnos dioses fracasados, restos de una eternidad desconocida, carne viva y palpitante que desafía la ramplonería del tiempo. Las circunstancias y los lugares comunes las envuelven. Cuando decimos pasión, de seguidas nos imaginamos el amor febril, el odio infinito, el deseo. Energía purísima, estallido. Por eso quiero reivindicar la más invisible de las pasiones, una que Descartes no incluyó en su listado que; es la pasión de las pasiones.

soñadora

Ella condensa la tensión de lo que no se puede detener y aun mismo tiempo lo inamovible. Les hablo de la pasión de dormir. Tal vez, algunos podrían vincularla con uno de los pecados capitales: La pereza. Nada más alejado de la verdad. Dormir con inusitada pasión, es un ejercicio extremo, un regusto de placer del cuerpo. Enamorarse, desear, odiar, desear locamente ya no es una manifestación desenfrenada, sino más bien una expresión de la normalidad más plana.

El día a día

Hoy día, en este mundo, cada acto del día, cada canción, cada película, invita a la batalla, al roce, a la desnudez. Lo inusual es dormir, dormir y desear dormir. Que las ciudades están llenas de promesas falsas, de peleas, de jadeos, ambiciones. De seguro en todas ellas surgirá la resistencia pasional de un solitario, igualmente habrá alguien que intente alcanzar la felicidad que le pide su cuerpo; dormir hondo, dormir en la felicidad, en el olvido, dormir en la felicidad de quien es incapaz de hacer daño a otro, con su respiración y sus ronquidos ocasionales. Alguien capaz de susurrar, por favor no me despiertes, no me agites, déjame dormir.

dulce sueño

Estamos claros que no me refiero a aquellos que duermen con puntualidad de reloj en las noches, o al afectado por una horrorosa narcolepsia: hablo de quien enfoca todas las energías de su vida hacia un objetivo preciso; alcanzar el sueño en todos los momentos y lugares posibles. Como aquel que duerme en el metro, en los ascensores, en las conferencias o en las fiestas, a ese que logra dormir con los ojos abiertos e incluso en las reuniones de trabajo, a ese que es capaz de abrir un libro simulando que está entre la gente, cuando en realidad se encuentra dentro de sí mismo, inmerso pecadoramente en el lago delicioso de su propio sueño.

En ese ínterin, otros muy despiertos salvan el planeta, decretan la felicidad total, alertan sobre la inestabilidad del mercado, premian la belleza de los edificios más grandes del mundo, retocan las fotos del revolucionario de turno, atracan bancos, se pasean por los libros de Isabel Allende, otros desfilan con armas al vuelo, hablan de la tristeza de cualquier ícono de la farándula internacional o del embarazo de una estrella de Holywood. Pero el esclavo de su pasión, el que contradice a Séneca y no intenta vencerla, duerme, duerme, y sigue durmiendo.

mancha1

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: