Las parejas son un buen negocio para todos, comenzando con la estabilidad que le dan a la sociedad, la fiabilidad que le dan a la Iglesia, los negocios de todo tipo se lucran con el eslogan del amor, y es que la regla general es crecer, conocer a alguien, comenzar una relación con esa persona, vivir juntos, tener una familia - un hijo por lo menos -, luego trabajar, pagar los recibos, conducir un automóvil, dormir juntos cada día, llegar a ser compañeros en todo aspecto, hasta que un buen día se dan cuenta que cayeron en lo que llaman rutina, que la relación no es la misma y que el sentimiento al que llaman amor, tal vez no lo sea más.

Comienzan las diferencias, las peleas, el alejamiento emocional, la frustración persona... es ahí, justo en ese punto cuando se preguntan si se habrán equivocado, si era la persona que se tiene al lado la indicada; la vida se hace tolerable por costumbre más no por satisfacción, pues sería un mal negocio aceptar que no viven la vida que soñaron.

Pero... será que todo el mundo se equivoca? o será que eso es todo? en realidad existirá el amor? serán las relaciones de pareja sólo el argumento para mantener en orden a las sociedades del mundo entero?

Las parejas de enamorados se han vuelto mediocres, compuestas de personas frustradas que perdieron los deseos de soñar y simplemente se dedican a formar una alianza que a la larga consideren un buen negocio, se quedan juntos por costumbre, por conveniencia, por guardar las apariencias, más no por lo que llaman amor. Les contaré cómo me siento al respecto: he tenido tres relaciones formales, largas, sólidas, sin embargo nunca he encontrado plenitud en ninguna de ellas; no es porque busque algo especial, sino al contrario; y es que la vida te la pintan de una forma que es completamente distinta a la realidad. Llega el momento en el que me he sentido insatisfecha y por qué no decirlo, frustrada, se vuelve tan predecible el día venidero que, por más que me esfuerce en que sea diferente al actual o al anterior, termina siendo la misma cosa, una y otra vez. Después de un pleito viene una reconciliación, para luego seguir peleando, pero la cosa no para ahí, además de sentirme frustrada con mi vida, veo con tristeza que mi pareja también se frustra y que esperaba algo más; pero esto no es algo sorprendente y único, le pasa a todas las parejas del mundo y el chiste es que en todo el mundo hay diversidad cultural, quiere decir que no es posible que todos nos equivoquemos de la misma forma. Hay algo que ha estado mal siempre, y se nos ha impuesto como normal a todas las generaciones, es un patrón que seguimos, se ha naturalizado la manera de vivir y de convivir.

No es cierto que hay hombres y mujeres buenos y malos, es sólo que después de cierto punto lo que al inicio unió al final separa. La pregunta es: cómo se puede cambiar este orden impuesto?, será acaso una trampa mortal en la que la humanidad debe caer por los siglos de los siglos para placer de alguien en particular?

Cuál es la intención de unir a dos personas que fueron criados en culturas diferentes, con costumbres opuestas y meterlos en una sola casa?

No tengo la respuesta y la verdad no voy a perder mucho tiempo pensando en lo anterior, pero sé que algo no está bien y que se debe cambiar. Por lo menos noté que lo natural es venir a este mundo a sufrir así como lo citó el famoso filósofo Persa Omar Khayyam...

La felicidad son sólo instantes efímeros de la vida, la regla general es venir a sufrir, aunque no lo queramos aceptar.

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